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| Promueve organización japonesa el amor hacia las esposas |
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Japón
El Universal Tokio Jueves 06 de marzo de 2008 |
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Afirma Kiotaka Yamana, fundador de la organización Aisaika que en Japón no hay una cultura del disfrute del tiempo en pareja
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Un grupo de hombres japoneses han decidido compensar a las grandes víctimas de su devoción por la empresa y han creado Aisaika, una organización que promueve el amor hacia sus esposas, según explicó su promotor.
"En Japón no hay cultura del disfrute del tiempo en pareja", afirma Kiotaka Yamana, el fundador de Aisaika.
La sociedad japonesa, llena de normas, protocolos y sobreentendidos, es un contexto que dificulta enormemente vivir el amor.
Además, se vaticina que la tasa de divorcio aumentará de manera importante porque desde mediados del año pasado las mujeres pueden acceder a una mayor parte de la pensión de su marido una vez se separen.
Por eso, hace cuatro años Yamana, un publicista de éxito de 48 años decidió fundar la asociación Aisaika, con el objetivo de persuadir a los trabajadores japoneses para que muestren más atención, cariño y amor a sus esposas.
"Además de organizar actividades para los hombres, uno de los objetivos de la asociación es incentivar a las mujeres para que esperen más de sus esposos" , según explicó en entrevista.
En Aisaika hacen sus propias encuestas e investigaciones, que han concluido que lo que más desean las japonesas es la ayuda en el hogar.
Yamana anima a los japoneses a que frieguen, cocinen y limpien, pero también organiza eventos lúdico-publicitarios, lo que ha captado atención nacional e internacional.
Uno de los más exitosos fue una reunión en una huerta de coles del pueblo Tsumagoi (su nombre está compuesto por las palabras mujer y amor) , con una hilera de hombres frente a otra fila compuesta por sus esposas, gritando a los cuatro vientos que las aman.
Los japoneses son en el fondo "hombres inseguros" que envidian el prototipo de "hombre italiano" , según el presidente de Aisaka, cuya propia apariencia es bastante italiana, con unas gafas de pasta de diseño, una chaqueta oscura y mucha gesticulación para lo que es habitual en un japonés.
La jornada laboral de un oficinista medio nipón, un arquetipo conocido localmente como salaryman, comienza pronto por la mañana, cuando toma generalmente el metro para llegar a su empresa.
Una vez entrada la noche, el salaryman deja la oficina con sus compañeros para acercarse a un izakaya (bar japonés) y beber en una especie de ceremonia que afianza los lazos entre los empleados y sus superiores.
Ese paso por el bar es, para Yamana, "el punto medio entre los dos extremos de la vida, la empresa y el hogar" , por el que caminan a diario los trabajadores, y "el único lugar en el que se sienten relajados".
Ese estilo de vida deja poco tiempo para que los maridos inviertan tiempo en el hogar, un entorno en el que a medida que pasan los años las mujeres se aislan y va quedando menos espacio para el hombre de la casa.
La comunicación se reduce, la frustración y el desencanto con la vida familiar aumentan y, quizá una de las consecuencias más destructivas, los maridos se convierten en el colmo de la ineptitud para la vida familiar o "nure ochiba" (hojas caídas mojadas).
Este fenómeno es especialmente importante ahora, cuando queda muy poco tiempo para que se jubile "dankai", los hijos del baby boom, una generación muy numerosa que no ha hecho otra cosa que trabajar durante años a la que no se le permitió la frivolidad del amor romántico.
Una de las razones es esencialmente japonesa: cuando entran en casa los hombres se traen consigo su actitud "tatemae" , un concepto intraducible y esencialmente japonés.
"Tatemae" es la actitud y el discurso de una persona adaptado al pensamiento de la sociedad en general, es decir, lo contrario que "honne", el comportamiento y las opiniones verdaderas de una persona.
Es lo que le ocurría al promotor de Aisaika con su primera esposa, a la que no trató "demasiado bien" , según confiesa.
Su mal comportamiento, que incluía una única visita mensual a su hijo, motivó la creación de Aisaika y una actitud de mimo y cariño hacia su nueva mujer.
Con ella todo va bien, según sostiene, aunque en el éxito de la nueva relación de Yamana quizá tiene algo que ver que su media naranja, que es intérprete, se pasa "120 días al año fuera del país" , bromea.
grg/ mzr |
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