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| Ayuda Internet a la campaña de Obama |
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The Boston Globe (*)
El Universal Columbus, Ohio Martes 26 de febrero de 2008 |
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Más que en cualquier otra contienda presidencial anterior, la campaña de Obama está transformando la política con el uso que le está dando a la tecnología
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Cuando George Goodburn de Arlington recibió un correo electrónico hace 12 días que anunciaba un encuentro con fines organizativos con el equipo de campaña de Barack Obama para la siguiente noche en la cercana Columbus, estaba preparado y listo para salir.
Pero al llegar al auditorio del sindicato de plomeros para encontrarse con funcionarios de la campaña, Goodburn quedó asombrado. “Llegaron 500 personas a quienes se les avisó con 24 horas de anticipación”, indicó. “Fue increíble”.
Más que en cualquier otra contienda presidencial anterior, la campaña de Obama está transformando la política con el uso que le está dando a la tecnología. Las extraordinarias cifras de dinero recaudado están bien documentadas. Pero el equipo de Obama ha llevado el uso de internet a otro nivel al permitir que grandes masas de voluntarios se hayan autoorganizado durante el año pasado y que se comuniquen a través de su propio sitio de redes sociales, my.barackobama.com.
Creado con la ayuda de Chris Hughes, uno de los tres compañeros de habitación en Harvard que inventaron Facebook hace cuatro años, MyBO, como le llama el personal de campaña, tiene alrededor de 500 mil miembros en todo el país.
Esto ha creado una red de grupos e individuos que el equipo de campaña aprovecha a final de cuentas para ayudar con las viejas tareas de un proceso electoral: identificar a los partidarios y hacerlos votar en las primarias. Todavía en crecimiento, la red ayuda a explicar por qué la campaña del senador de Illinois venció fácilmente a Hillary Clinton en muchos estados con su impecable organización y cómo puede generar la participación de 15 mil personas en manifestaciones como la realizada en Boise, Idaho.
La magnitud de la red en línea de Obama es evidente en Ohio. Cuando la campaña empezó a establecer su operación sobre el terreno a principios de este mes a fin de prepararse para la primaria del 4 de marzo, un auténtico ejército estaba esperando para cumplir sus órdenes.
La campaña de Clinton, recurriendo más a recursos tradicionales como sindicatos y funcionarios elegidos, también está formando una organización en Ohio. Usando su propia lista de correos electrónicos, el equipo de Clinton recibió recientemente unas mil respuestas de todo el estado de gente dispuesta a ayudar. La campaña quedó complacida con la respuesta. En contraste, el campo de Obama convocó a 500 personas sólo del área de Columbus el miércoles al auditorio en medio del invierno.
Valli Frausto, de 50 años y madre de dos hijos, fue una de las primeras en abrir una cuenta en MyBO cuando Obama anunció su candidatura hace un año. Según su propio cálculo, en el último año ha destinado 20 horas a la semana a su trabajo con algunos de los 300 grupos establecidos en Ohio a través de MyBO.
Cuando asistió a su primer reunión con partidarios de Obama de la capital y sus alrededores, hace más o menos un año, unas 40 personas llegaron. Hoy, los grupos que ella misma identifica como de Columbus y lugares cercanos tienen unos mil 700 simpatizantes de Obama.
Hughes, quien se ausentó de Facebook para fungir como director de organización en línea de la campaña del senador, indicó que “la gente está emocionada con el cambio en general, y cuando se combina eso con herramientas organizacionales que les permiten hacer cosas sin que alguien los esté mirando por encima del hombro, pueden hacer muchas cosas”.
Sobre las críticas que ciertos comentaristas han hecho de que algunos aspectos de la campaña de Obama se asemejan a una secta, los seguidores fieles como Frausto reaccionan con contrariedad. “No es una secta en absoluto. Soy una profesionista con dos títulos”.
El propósito, dijo, va más allá de la campaña de Obama. O, como escribió en su página de MyBO, “con las herramientas de organización que la campaña de Barack nos ha dado, nosotros, la gente, podemos cambiar la historia”. (*) Brian C. Mooney / Traducción: Gregorio Narváez.
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