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| Obama y Clinton debaten en Ohio con tormenta a la vista |
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Gonzalo Espáriz/ DPA
El Universal Washington Lunes 25 de febrero de 2008 |
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La ex primera dama amenaza con desatar mañana su furia contra Obama
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Los cielos se cerraron hoy sobre Cleveland y las nubes amenazan con desatar mañana “la peor tormenta del invierno” en una de las ciudades con el clima más inclemente de Estados Unidos. No es sólo una previsión meteorológica, sino también una metáfora de lo que puede ocurrir en el decisivo debate de mañana entre Hillary Clinton y Barack Obama. Será el último cara a cara entre los dos contendientes por la nominación demócrata para las elecciones presidenciales de noviembre antes de la esperada noche del 4 de marzo, cuando se celebren las primarias de Rhode Island, Vermont y sobre todo de Texas y Ohio. Ese día Clinton está obligada a obtener un resultado que le permita mantener su candidatura en carrera, según reconoció incluso su propio esposo, el ex presidente Bill Clinton. De hecho, en los últimos días ya empezaron a hacerse públicas las voces que le piden abiertamente que se retire de la carrera para que el fratricida enfrentamiento entre los demócratas no acabe beneficiando a los republicanos en noviembre. “¿Quién le dirá a Hillary que se acabó?” , dice hoy el columnista sindicado Robert Novak en un artículo públicado p La revista ‘Newsweek’ razona los motivos de “Por qué Hillary debería abandonar ahora”. Pero si una característica destaca por encima de las demás en la familia Clinton, es su espíritu guerrero. “Los Clinton no se van sin una buena pelea”, afirman una y otra vez los analistas. Con esos antecedentes y por lo visto el fin de semana, la ex primera dama amenaza con desatar mañana su furia contra Obama de la misma manera que las nubes procedentes de las Montañas Rocosas se espera que descarguen hasta 25 centímetros de nieve y temperaturas de hasta ocho grados bajo cero en la ciudad que acogerá el debate, que es organizado por la cadena de tele Después de terminar el debate del jueves en Texas con una nota sentimental al declararse “honrada” de competir con Obama, Clinton se cambió la camisa y comenzó una escalada de ataques hacia su rival. “Avergüencese, Barack Obama”, afirmó un día blandieno un panfleto de la candidatura del senador por Illinois que, según ella, tergiversaba sus posturas. “Encuéntreme en Ohio y debatamos sobre su comportamiento”, agregó desafiante. Otro día se mofó abiertamente de la capacidad oratoria de Obama, insistiendo en que su discurso es florido en la forma pero vacío en el fondo. “Yo podría llegar aquí y decir: ‘Juntémonos todos, unifiquémonos, el cielo se abrirá, la luz entrará, cantarán los coros celestiales y todo el mundo sabrá que debemos hacer lo correcto, y el mundo será perfecto’”, afirmó entre risas y vítores de sus seguidores. Según los analistas, el ataque abierto es una de las pocas opciones que le quedan ya a la senadora por Nueva York para provocar una catarsis en la carrera y poder remontar su desventaja en el recuento de delegados que elegirán oficialmente al candidato en la convención de Denver a finales de agosto: de acuerdo a la web especializada ‘RealClearPolitics.com’, Obama suma mil 374 y Clinton mil 275, y eso incluyendo los superdelegados, que por ahora le favorecen a ella. Sin embargo, la estrategia es más que arriesgada. En su más fuerte ataque en el debate del jueves, cuando acusó a Obama de plagiar parte de un discurso, salió abucheada por el público texano. Y los cambios de táctica a mitad de carrera no suelen dar buenos resultados. “Lo más llamativo es la inconsistencia, literalmente vimos tres, cuatro o cinco enfoques diferentes en una semana”, cita ‘Los Angeles Times’ a Roy Behr, un estratega demócrata que no está implicado en la actual pelea. “Eso es comúnmente lo que ocurre en campañas cuando las cosas no van bien”. Por el contrario, Obama se puede permitir un discurso mucho más pausado, incluso defensivo, y, sobre todo, continuista con su campaña. El senador de 46 años sabe que está en cabeza de la carrera y que con el sistema demócrata de reparto de delegados proporcional al voto, Clinton tiene muy difícil remontar. En los últimos días, Obama se limitó a resaltar las diferencias con ella en política de comercio y salud. Ambos asuntos son clave en las primarias del 4 de marzo, cuando una gran parte de los votantes llamados a las urnas, especialmente en Ohio, pertenecen a la clase trabajadora. Sólo una vez saltó a contestar a lo que consideró un ataque personal, cuando comenzó a circular por internet una foto de Obama vestido con el traje tradicional somalí, con turbante incluido. La asociación no gusta en los cuarteles de Obama, que evita mencionar que su segundo nombre es Hussein y que ya en varias ocasiones durante los trece meses de lucha desmintió que sea musulmán. El director de campaña de Obama, David Plouffe, acusó hoy al campamento de Clinton de difundir la fotografía en una “vergonzosa ofensiva” producto de un “preocupante patrón” que busca “provocar miedo”. La homóloga de Plouffe en “casa Clinton”, Maggie Williams, no desmintió que la foto saliese de sus ordenadores. |
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