Aumenta popularidad e Obama entre hispanos de Texas
The New York Times (*)
El Universal
San Antonio, Cal.
Lunes 25 de febrero de 2008

Encuestas recientes muestran que la misma tendencia que ha perjudicado a Clinton en su cadena de derrotas recientes ha empezado a surgir en Texas

Hace apenas dos semanas, Rudy Dávila III, un farmacéutico, era parte del “muro” político de la senadora Hillary Rodham Clinton, es decir, el bloque de votantes hispanos que habitan desde aquí y hasta la frontera con México con el cual ella cuenta para impedir que su campaña por la presidencia se derrumbe. Pero el “muro” está mostrando indicios de estarse agrietando.

La familia Dávila ha estado haciendo negocios en esta ciudad abrumadoramente mexicano-estadounidense por más de 100 años, empezando con una tienda de abarrotes que en cuatro generacione se ha convertido en una compañía de equipo médico de 16 millones de dólares. En los mismos vecindarios donde surgieron los negocios de los Dávila, brotaron poderosas organizaciones en pro de los derechos civiles de los mexicano-estadounidenses cuyos líderes forjaron un grupo de seguidores que se ha mantenido leal al partido Demócrata.

Fue precisamente la lealtad hacia Clinton lo que motivó inicialmente el apoyo de Dávila a su candidatura. Dijo que no sólo el negocio familiar prosperó con el periodo de Bill Clinton en la presidencia, sino que también hubo mejoras en el empobrecido lado oeste de la ciudad.

Sin embargo, la lealtad de Dávila se debilitó cuando Clinton empezó a perder primaria tras primaria. Entonces, tras observar el efecto que el senador Barack Obama tuvo en esta comunidad la semana pasada, los sentimientos de lealtad fueron rebasados por un espíritu de pragmatismo.

“Las filas para entrar a la plaza eran de más de kilómetro y medio”, indicó Dávila mostrando las fotografías que su asistente tomó durante la manifestación que encabezó Obama a menos de media cuadra de su farmacia. “La multitud era una tercera parte blanca, una tercera parte negra y una tercera parte latina. Nunca había visto algo así en San Antonio. Y supe en ese momento que es el mejor candidato para derrotar a los republicanos en noviembre”.

Aquí, en el corazón del Texas hispano, los votantes como Dávila están siendo “jalados” en dos direcciones. Es difícil entrevistar a un partidario de Clinton en una cafetería o puesto de tacos sin encontrarse luego con alguien que respalda a Obama.

Encuestas recientes muestran que la misma tendencia que ha perjudicado a Clinton en su cadena de derrotas recientes ha empezado a surgir en Texas. Su ventaja de dos dígitos sobre Obama se ha desplomado a un virtual empate.

Obama tiene una ventaja importante sobre Clinton entre los hombres blancos y afroestadounidenses. El apoyo de las mujeres blancas es casi igual para los dos. Y aunque Clinton conserva una ventaja entre los latinos --un estimado de 25% del electorado y algunos de los más firmes partidarios de ella--, la diferencia ha empezado a reducirse.

Con las elecciones primarias de Texas a poco más de una semana de distancia, los analistas políticos están renuentes a pronosticar cómo serán las cosas a final de cuentas entre los electores latinos de Texas, aunque Obama ha logrado considerables avances en poco tiempo con un electorado cuyos vínculos con Clinton datan de 1972, cuando ella registró votantes en la frontera con México en apoyo de George McGovern.

Pero los votantes hispanos de hoy son en general más jóvenes, más educados y más ricos que hace dos décadas; para los hispanos del sur de Texas los lazos con México son poco más que simbólicos. La mayoría de los hispanos de esta región han vivido en el país durante generaciones, y están igual de preocupados por la migración que por los asuntos educativos, económicos y de salud.

Grupos de veteranos de guerra destacaron que Houston y San Antonio han sufrido el segundo y tercer mayor número de fatalidades por la guerra en Irak, por lo que la firme oposición de Obama a la guerra encuentra un fuerte eco.

“Pronosticar a un vencedor de la primaria del 4 de marzo sería tonto”, escribió el columnista de The San Antonio Express-News, Jaime Castillo. “Los partidarios de Hillary son totalmente leales, la clase de votantes que participa en todas las primarias demócratas. Los que respaldan a Obama están llenos de energía, pero no se ha puesto a prueba su compromiso a largo plazo. Son una amalgama de miembros del partido, jóvenes, independientes y los que sienten desencantados de la política”. (*)Ginger Thompson/ traducción Gregorio Narváez



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