'Sólo logré abrazar a mis hijas', relata madre tras explosión
José Luis Martínez / EL UNIVERSAL.con.mx
El Universal
Ciudad de México
Viernes 15 de febrero de 2008

Gisela Concha Rubio llegaba a su vivienda cuando la sorprendió el estruendo en las inmediaciones de la Glorieta de Insurgentes. Narra su experiencia

Gisela Concha Rubio regresaba de comprar tortillas acompañada de sus dos hijas, de 9 y 10 años de edad, cuando escuchó un estruendo que la aturdió y la dejó sorda por unos segundo.

A tan sólo 10 metros de su vivienda y de su tienda de uniformes, en el número 332 de la Avenida Chapultepec, había explotado un artefacto.

“Se escuchó bien fuertote, se cimbraron las máquinas y los aparadores, sólo logré abrazar a mis hijas”, dijo en entrevista.

Relata que pronto los vecinos acudieron al lugar donde cayeron dos anuncios que estaban sobre la barda de un lote baldío.

“Debajo de uno de ellos estaba una mujer que traía un garrafón de agua a lado, se veía que venía con él, toda ensangrentada de la cara, dijeron que había muerto”, relata.

En la avenida, sólo había una camioneta estacionada a unos metros de un manchón sobre la acera, que presume Gisela lo dejó la explosión.

Después llegó la policía y los desalojó con la advertencia de que había otro artefacto explosivo. La mujer se refugió en el negocio de sus suegros, que se encuentra del otro lado de la acera.

“Nos deja (el estallido ) mucho temor, por lo que dicen en la tele y en la radio, que guerrilla, que terrorismo”.



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