Cinco coincidencias marcaron el destino trágico del vuelo de British Airways en el que murieron 23 personas, 8 de ellos jugadores del Manchester United, el 6 de febrero de 1958. Este es el recuento de ellas:
Avión rentado
CONTRA SU COSTUMBRE, el club decidió arrendar un avión para evitar el contratiempo que los hizo quedar varados en Praga por niebla semanas atrás.
Él no debía estar
GEOFF BENT fue llamado de última hora como suplente ante la incertidumbre por molestias físicas del capitán Roger Byrne. En esos años no había cambios de jugadores en el futbol, por eso sólo viajaban 18. Ambos murieron.
Él sí debía estar
JIMMY MURPHY , mano derecha de Matt Busby, el entrenador del Manchester United, no abordó el avión porque su selección, la de Gales, disputaba un partido de clasificación a la Copa del Mundo de ese año en Suecia, contra Israel.
Edwards avisa
UN TELEGRAMA que envió Duncan Edwards decía: "Todos los vuelos cancelados. stop. volamos mañana. stop". Pero el avión intentó despegar otra vez. Lo envió porque el avión intentó despegar dos veces. Tras la segunda los hicieron desalojar la nave. En ese rato en tierra el talentoso jugador envió el telegrama a su familia. Pero después, tras no encontrar fallas en el avión, volvieron a intentarlo y se estrelló. Edwards murió.
Retraso inusual
EL VUELO SALIÓ tarde de Belgrado, donde jugaron ante el Estrella Roja en partido de la Copa de Campeones, porque Johnny Berry, uno de los supervivientes, perdió el pasaporte y se descargó el equipaje para buscarlo. El equipo había conseguido el pase a semifinales del torneo.