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Debaten el tema del sexo en la literatura en FIL Guadalajara
César Blanco
El Universal
Guadalajara, Jalisco
Miércoles 28 de noviembre de 2007

En la mesa de El sexo en la literatura y la literatura en el sexo participaron los escritores Margarita Posada, Andrés Barba y Xavier Velasco; Ricardo Rocha fungió como moderador

El sexo, la literatura y los jóvenes, fueron los protagonistas de la mesa “El sexo en la literatura y la literatura en el sexo” en la que los escritores Margarita Posada, Andrés Barba y Xavier Velasco, moderado por Ricardo Rocha, discurrieron por los vericuetos de la carne.

Poco antes de empezar, en el salón 4 de la Feria Internacional de Libro en Guadalajara, unos 200 jóvenes con las hormonas a todo vapor esperaban ansiosos. La expectación era tanta, que los organizadores tuvieron que colocar lugares afuera para que la gente pudiera presenciar la mesa en las pantallas.

Ricardo Rocha estableció las coordenadas: El amante de Lady Chatterley y las obras de Henry Miller marcaron un punto de inflexión con respecto a la novela rosa. A partir de ese momento, se ha generado una división “entre los que reivindican las libertades ganadas a mediados del siglo pasado, y los que pretenden regresar a la época de las ‘buenas conciencias’”. Así entró el tercero en discordia: la censura.

Margarita Posadas advirtió que la peor forma de censura “es la autocensura”. Con desparpajo y sensualidad, la escritora colombiana echo mano de su experiencia como columnista de sexo en la revista SOHO para arrojar sus planteamientos. “La literatura es más verosímil que el porno y más real que el cine porque trata del sexo como un todo; ahí radica su mayor virtud, que incorpora elementos cotidianos”.

La autora comentó con ironía que existen cosas indecibles, haciendo referencia a los eufemismos y metáforas que suelen usarse para describir órganos sexuales o situaciones íntimas; por eso hay que recurrir a otros lenguajes, “como el capítulo 68 de Rayuela”.

El español Andrés Barba trató un tema que conoce con amplitud, la pornografía. El autor de La ceremonia del porno (Premio Anagrama de Ensayo 2007), argumentó que “la literatura o el arte pornográfico no existen porque son experiencias que se anulan”.

Hablando de la historia de la censura, advirtió que “la obscenidad sólo se puede medir con criterios contemporáneos y locales, que han cambiado mucho a lo largo de la historia”.

Explicó que “la historia del porno no es la de la calidad obscena de una imagen, sino de cómo los productores de porno han intentado eliminar a los intermediarios”. Algo que sin duda se ha logrado en la red, ya que ahora “la pornografía está instalada en cada rincón del espacio doméstico”.

En este sentido, también puntualizó que el porno no pretende ser desatanizado porque es “una experiencia, que linda con lo público y lo privado, que transgrede el tabú pero no pretende eliminarlo porque cuando el tabú muera, morirá el porno”.

Xavier Velasco recordó con irreverencia su formación por el suplemento Sábado Habló también de su paso por el columnismo sexual, proceso que le permitió madurar el personaje y tratamiento de su obra más celebrada, Diablo Guardián.

Entre carcajadas, a veces nerviosas, a veces sinceras, discurrieron casi dos horas. Los jóvenes bromeaban a la salida, pero muchos tenían un semblante pensativo.

rst/mgg



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