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| Vuelve el invierno y... los resfriados |
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Luisa Miranda
El Universal Ciudad de México Martes 27 de noviembre de 2007 |
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Ante las bajas temperaturas que registran los termómetros, es necesario extremar las precauciones para evitar enfermedades de las vías respiratorias, tan frecuentes en esta temporada, en especial en los niños
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Durante todo el año estamos expuestos a contraer enfermedades e infecciones respiratorias, constantemente somos atacados por millones de virus y bacterias que pululan en el ambiente, pero es en la época invernal cuando nos hacemos más propensos a éstas.
Aunque cada individuo es afectado de forma diferente, dependiendo de la edad, historia médica y alimentación, es necesario tomar ciertas medidas que nos protejan o aminoren los padecimientos del sistema respiratorio.
Para el doctor Mariano Sánchez Guzmán “la temporada de frío es un factor que condiciona sobre todo infecciones del aparato respiratorio, que se traducen en enfermedades”.
El frío altera el sistema inmunológico; “la secreción de moco es menor y los cilios que barren las impurezas del aparato respiratorio se paralizan, por lo que las bacterias se instalan y se reproducen fácilmente”, explica Sánchez Guzmán.
Es importante aclarar que una enfermedad y una infección respiratoria no son sinónimas, pues “no todas las enfermedades son producidas por agentes de tipo infeccioso (virus y bacterias), algunas son producto del tabaquismo, la contaminación o las alergias (polen o polvo), que conllevan un tratamiento distinto”, señala.
Las más comunes
Las enfermedades respiratorias son la causa número uno de ausentismo escolar y laboral. “Lo que predomina en esta época de frío son las infecciones de tipo viral (hay más de 200)”, existe un grupo de virus: el adenovirus, el rhinovirus, coronavirus que “ocasionan un cuadro que se llama resfriado común, catarro o coriza (sinónimos) que afectan nariz y garganta, normalmente son leves y de corta duración. Sus síntomas son constipación o goteo nasal, estornudos y malestar general. Es la infección más común que puede padecer el ser humano. En niños se presenta entre cuatro y cinco cuadros al año, en adultos de dos a tres cuadros por año.
Además del resfriado las infecciones más comunes son “la amigdalitis, bronquitis, neumonía, sinusitis, rinitis, laringitis, faringitis, otitis y cuadros de asma y un sinfín de combinaciones como faringotraqueitis, traqueobronquitis, rinosinucitis”, etcétera.
Complicaciones
“La gravedad de una infección o enfermedad depende del sitio anatómico que esté afectando, no es lo mismo tener un cuadro de rinitis (inflamación de la mucosa de las fosas nasales), que tener un cuadro de bronquitis (inflamación aguda o crónica de la mucosa de los bronquios)”, señala el médico.
“El aparato respiratorio se divide en dos: superior (nariz y garganta) e inferior (traquea y bronquios), el primero es más susceptible a enfermarse”, porque está más en contacto director con el medio ambiente.
Cuando los virus y bacterias entran al organismo, se activa el mecanismo de defensa, pero si éstas llegan al tracto inferior, las enfermedades se complican (neumonía, pulmonía) y se vuelven difíciles de curar, provocando la muerte.
“En términos generales, los virus tienen el mismo periodo de incubación de tres días, y el mal respiratoria generalmente tiende a auto limitarse en una semana”, dice.
En algunos pacientes que ya “traen un padecimiento cardiopulmonar, enfisema, asma, insuficiencia cardiaca o que toman medicamentos que le son necesarios, pero que disminuyen sus defensas”, las infecciones que contraigan agravarán su enfermedad base.
Los más vulnerables
“Los niños y los ancianos son la población más afectada”. En los pequeños el aparato inmunológico apenas se está formando y durante la tercera edad ya es deficiente el funcionamiento.
Existe un grupo intermedio, el de los adultos jóvenes en los que el sistema inmunológico está dañado por medicamentos que bajan las defensas, o afecciones como diabetes o sida.
“Los niños sufren principalmente padecimientos respiratorios agudos que afectan amígdalas, faringe y las conexiones de la garganta con el oído (otitis), más de 75% son de origen viral por lo que sólo se debe controlar el malestar general, ya que la enfermedad se auto- limita de tres a cinco días".
Los adultos padecen principalmente afecciones respiratorias superiores virales (90%) y en menor grado bacteriales (10%).
“Mientras que en los ancianos, regularmente son problemas virales que suelen complicarse, comienzan por una infección respiratoria superior y termina en el aparato respiratorio inferior”, provocando bronquitis, neumonías o bronconeumonías, donde ya es necesario un tratamiento, la mayor parte de las veces hospitalario.
La vacuna no es una varita mágica Las vacunas sólo se hacen contra la influenza (virus) y el neumococo (bacteria) porque son los más frecuentes y los más agresivos”, señala el médico. Son miles de bacterias y virus que sería imposible vacunarse contra todos ellos.
La vacuna antineumococo se aplica cada cinco años y tiene 90% de eficacia, pero previene exclusivamente contra dicha bacteria. “Si una laringitis o faringitis son causadas por otro tipo de bacterias, la vacuna no protege”, precisa el especialista.
Prevenir es mejor:
1 Mantenga las manos siempre limpias (principalmente si trata a personas enfermas).
2 Evite el contacto con secreciones nasales y bucales (saliva y mucosidades).
3 No comparta cubiertos ni vasos (designe a las personas enfermas sus utensilios).
4 Evite el alcohol y el tabaco (bajan las defensas).
5 Haga ejercicio y lleve una dieta balanceada (rica en proteínas, carbohidratos, grasas y abundantes frutas).
6 Evite cambios bruscos de temperatura (utilice bufandas, guantes y gorros).
7 Aplique la vacuna contra la influenza (gripa) y la antineumococo (neumonía).
8 Opte por un baño en la noche, secando bien el cabello, que en la mañana antes de salir a la calle. cgb |
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