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Tabasco: Los frustra ver llegar cámaras y no comida
Cinthya Sánchez
El Universal

Domingo 04 de noviembre de 2007

Querían intercambiar a la tripulación del helicóptero de la Policía Federal Preventiva por comida

cinthya.sanchez@eluniversal.com.mx

NACAJUCA, Tab.— Querían intercambiar a la tripulación del helicóptero de la Policía Federal Preventiva por comida. Desde el aire Isla Guadalupe se apreciaba rodeada de agua, apenas dos palafitos recorrían los sembradíos convertidos en torrentes.

En cuanto vieron el primer helicóptero, después de cuatro días de no probar bocado y no beber agua apareció una esperanza.

Sin embargo, en cuanto vieron que del helicóptero bajaban sólo cámaras de video, de fotografía y los rescatistas de la Federal Preventiva, pero nada de comida o el ansiado líquido, los rostros se endurecieron y surgieron los improperios nacidos de la frustración.

Reclamaron que su presidente municipal no les ha mandado nada. Se quejaron de no haber recibido apoyo y dijeron que de seguir así terminarían muertos.

Rogaron a los policías, reporteros y camarógrafos que visitaran sus chozas, para constatar su dicho. Poco a poco se adentraron en la isla y cuando por fin tuvieron las cámaras en última choza, la confusión apareció. Algunos habitantes comenzaron a jalar las cámaras, querían llevar a algunos reporteros adentro. Otros ordenaban imperativos: “¡Mételos más!”.

La frase que hizo que todos los trabajadores de los medios salieran huyendo del lugar fue: “¡No los dejen salir, que no se vayan!”.

Las aspas del helicóptero seguían encendidas y los pilotos a bordo preparaban el despegue. Los reporteros lograron salir gracias a una confusión que duró segundos y a que la policía y los medios de comunicación aceleraron el paso.

Fue la reacción de personas verdaderamente desesperadas, que han esperado por más de 80 horas agua y comida, no su rescate.

Sin luz y sin agua potable, bajo el clima húmedo, se muestran furiosos y hacen señales y ademanes desde tierra.

Para el coronel Gabriel, de la PFP, el evento fue alarmante. Prometió que regresaría con ayuda, lo antes posible y pidió a la tripulación hacer imágenes desde el aire.

Cuando el olvido nos alcance

Dos comunidades atrás de Isla Guadalupe está el asilo Casa del Árbol. Ahí 130 ancianos enfermos esperaron la ayuda por cuatro días, aunque a diferencia de los pobladores de la isla, éstos tenían algo de fruta y fideos, antes de quedar incomunicados. “Comimos manzanas y peras”, dice el señor Trujillo, que a pesar de su Alzheimer se acuerda que tiene hambre.

Son hombres y mujeres con cabezas blancas, batas verdes y ojos tristes. Están en silla de ruedas, con el suero conectado a la vena. Algunos deambulan con la ayuda de muletas y completamente olvidados.

En el lugar hay poco personal para atenderlos, apenas dos enfermeras y los encargados de la cocina. “Nos hace falta un médico, agua y comida”, dicen.

De la Casa del Árbol hasta los directores huyeron. Se acabó la comida a pesar de que se racionó al límite mandarinas, galletas, manzana y fideos. La encargada pide agua y más alimentos.

Están por nacer dos niños

En Arenas, comunidad de Nacajuca están por nacer dos niños. No traerán torta bajo el brazo, dicen los de la comunidad. Vendrán a un Tabasco donde no hay agua potable, ni servicios de salud.

Piden ayuda a Felipe Calderón y al gobernador Andrés Granier le exigen que acelere el paso, pues apenas tienen 20 garrafones de agua para toda la comunidad.

No quieren irse, no quieren ser rescatados; lo que piden es algo más de agua, comida, medicina, un médico y un milagro.



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