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Álvaro Uribe ofrece un trato a las FARC
María Pérez-Plá
El Universal

Viernes 03 de agosto de 2007

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, propuso ayer excarcelar a todos los guerrilleros presos a cambio de la liberación de todos los secuestrados en manos de las FARC y posteriormente crear una zona de encuentro para hablar de paz durante 90 días

BOGOTÁ.— El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, propuso ayer excarcelar a todos los guerrilleros presos a cambio de la liberación de todos los secuestrados en manos de las FARC y posteriormente crear una zona de encuentro para hablar de paz durante 90 días.

El mandatario realizó la sorpresiva propuesta después de reunirse con el profesor Moncayo, más conocido como “el caminante por la paz”, que anduvo mil kilómetros desde su pueblo hasta Bogotá para pedir un intercambio humanitario que libere a su hijo, el suboficial Pablo Emilio, secuestrado por las FARC hace casi 10 años.

El presidente se reunió con Moncayo en unas carpas instaladas en la céntrica plaza de Bolívar, donde el caminante ha dicho que vivirá hasta que vea a su hijo libre. Ambos hombres intercambiaron sus propuestas para lograr un acuerdo humanitario en una reunión amable pero donde se evidenciaron sus visiones discrepantes.

Después de dos horas y media de conversación privada, el mandatario y el profesor salieron a la Plaza y desde un escenario explicaron a los allí presentes lo que habían discutido. El improvisado debate público tomó por sorpresa a los viandantes que se multiplicaban y agolpaban ante la tarima. “Liberaría a los guerrilleros a cambio de que las FARC liberen a los secuestrados, con la condición de que no se reincorporen al secuestro y al asesinato. Después, el gobierno estaría dispuesto a una zona de encuentro durante 90 días para pactar la paz con las FARC”, dijo el mandatario.

Moncayo no acogió la propuesta del presidente con alegría, pues piensa que las FARC no van a aceptar tales exigencias: “No estamos hablando de una reinserción para que no vuelvan a delinquir, estamos hablado de humanidad”. Además, se mostró pesimista, pues la primera exigencia de las FARC para liberar secuestrados es la desmilitarización de dos municipios para sentarse a negociar, condición rechazada por Uribe, quien esta vez manifestó: “Yo no le entrego un milímetro cuadrado de nuestro país a la delincuencia”.

Uribe y Moncayo tomaron la palabra por turnos para expresar sus discrepancias, mientras el público no tenía reparos en silbar e insultar al mandatario, quien llegó a responder: “Grítenme, no crean que van a ganar las elecciones con insultos al presidente”. Luego, invitó a una de las asistentes a subir al estrado y expresar sus discrepancias a través del micrófono para poder contestarle. Antes de que el mandatario terminara su intervención, Moncayo se retiró llorando abrazado a su esposa, María Estella Cabrera, hacia la improvisada carpa que será su hogar.

En tanto, el Congreso colombiano difundió un escalofriante video-confesión en donde el comandanta paramilitar Robinson dijo que como parte de su entrenamiento, bebía sangre y comía carne de los muertos. “El (comandante) nos decía que la sangre era para que nos diera sed y seguir matando personas”. (Con información de agencias)



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