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| Ingmar Bergman, el cineasta de la búsqueda espiritual |
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Redacción
El Universal Ciudad de México Lunes 30 de julio de 2007 |
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Haber crecido en un ambiente religioso marcó el camino para el director sueco, quien en sus películas mostraba temas como los conflictos del hombre entre el pecado y la redención
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Nacido en Upsala, Suecia el 14 de julio de 1918, el director de cine Ingmar Bergman tuvo una infancia y adolescencia que estuvieron influenciadas por la situación familiar, pues al ser hijo de un pastor puritano conceptos como la religión, el pecado y la redención se convirtieron en constante dentro de su ideario.
Con el fin de buscar su propia identidad espiritual, el joven Bergman fue distanciándose de las creencias paternas. Ya separado de su familia, Ingmar se tituló como Licenciado en Letras e Historia del Arte y comenzó su carrera en el terreno artístico al trabajar en el Teatro de la Ópera Real de Estocolmo.
También influenciado por escritores como Ibsen y Strindberg, el cineasta mostró en toda su filmografía una constante atmósfera dramática en la cual los personajes realizan caminos introspectivos y enigmáticos en los que su alma queda al desnudo. Dichos personajes cargan con pesadas culpas que generalmente terminan en locura y muerte o, por el contrario, en un total estado de gracia.
Entre 1942 y 1986 Ingmar dirigió 40 cintas. Aunque su primera película, Crisis, es de 1946, su primer gran éxito internacional llegó con Sonrisas de una noche de verano en 1955, con la que obtuvo un premio especial en el festival de Cannes de ese año.
El teatro también ocupó un papel importante en la formación de Bergman, a los 26 años se convirtió en el jefe más joven del teatro de Helsingborg, en el sur de Suecia, tras lo cual pasó a dirigir los teatros de Gotemburgo y Malmo. Entre 1963 a 1966 fue jefe del Real Teatro Dramático de Estocolmo, en donde dirigió varias representaciones teatrales.
El séptimo sello fue considerada como un clásico en la historia cinematográfica, en ella el cineasta presenta una alegoría de la relación del hombre con Dios y la muerte. En ese mismo año presentó Fresas salvajes, película en la que los temas preponderantes son la vejez y, de nueva cuenta la muerte.
Una de sus últimas realizaciones, Fanny y Alexander fue considerada como el testamento artístico del autor; no obstante, para televisión aún realizó otras producciones como Los bienaventurados, de 1986.
A continuación algunas de las películas más recordadas de Bergman:
*Con información de wikipedia y agencias cvtp |
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