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Nunca he escrito por obligación: Savater
Yanet Aguilar Sosa / El Universal
El Universal

Martes 03 de julio de 2007

El autor de Ética para Amador dice que la familia que nunca se olvida y siempre se recuerda con cariño es la de la infancia, por ello, se reconoce como una persona que busca paraísos en el pasado

-¿Desde niño fue un lector voraz?

Soy ante todo un lector, es lo que más me gusta hacer y supongo que si por leer pagasen yo ya no tendría que dedicarme a nada más, me hubiera ganado muy bien la vida y sería más rico de lo que soy ahora.

He procurado que todas las cosas a las que luego me he dedicado vengan a partir de la lectura, en el fondo ser profesor es una forma de seguir entre libros y hablando de libros; la fidelidad a los libros es lo que más me que caracteriza.

-¿Han sido fundamentales los libros para el filósofo y el escritor?

Es la única cosa importante que realmente quisiera hacer, el resto de mi vocación literaria es simplemente fidelidad con lo que me causa placer: la lectura y los libros han sido la base de mi vida, lo que he hecho, dicho y emprendido es a partir de ellos.

-¿Creció en una casa de libros. Acercados por su padre, su madre?

Afortunadamente viví en una casa donde existían los libros, mi madre era una gran lectora y cuando vio que me gustaba leer, inmediatamente empezó a comprarme libros; los regalos que se me hacían en todos los cumpleaños y fiestas eran libros porque sabían que me gustaban mucho, tuve la suerte de descubrirlos por la vía de quien más quería en ese momento.

-¿A través de sus libros rinde homenajes a quienes ha leído?

Es una consecuencia, lo mismo que el viajero cuando vuelve de su viaje cuenta las tierras, las flores y los animales que ha visto, yo cuento sobre los libros que he leído como si fueran viajes que realizo en mi vida.

-¿Estudió filosofía y da clases para no dejar los libros?

Yo quería seguir una profesión que no implicara apartarme de los libros o trabajar en el sentido gravoso del término, es decir, el trabajo que no haríamos sino nos pagaran por hacerlo; yo he tenido la suerte de no tener que trabajar en mi vida porque todo lo que hago lo habría hecho también sino me pagasen; la habilidad ha sido conseguir que me paguen, pero enseñar, hablar y leer es lo que me gusta, ser profesor es justificar que uno va a seguir leyendo y hablando de libros toda la vida.

-¿Cambió el gusto por la literatura en la adolescencia?

No, era igual, era el adolescente que iba descubriendo libros que ya no estaban en mi casa, ni en el mundo de mis padres, eran aventuras en lo prohibido, en lo desconocido dentro, por supuesto, de la sociedad que en aquellos momentos vivía, que era la dictadura, el franquismo y la represión, por lo tanto para el adolescente fue una época de bastante frustración.

-¿La dictadura definió al adulto, al filósofo?

A diferencia de tantos otros autores no me he preocupado nunca ni de la guerra civil, ni he hablado prácticamente nunca del franquismo, mientras viví en él luché por las libertades, luché por recobrar una democracia, pero una vez que el franquismo acabó, jamás le he vuelto a dedicar cinco minutos de mi vida ni para repensarlo, ni escribir sobre él, ni para darle ninguna importancia.

-¿Esa tesis de que los seres humanos buscan de manera natural su propia felicidad, parte de un interés personal?

Lo que me interesa de la filosofía es lo que me interesa personalmente, nunca he tenido un interés académico, por eso nunca he sido un buen académico en el sentido de un erudito. Las cosas nunca me han interesado por erudición, aunque me digan que un libro es muy importante por las teorías o el desarrollo académico, si no me apetece leerlo vitalmente pues no lo leo. Yo lo que he leído y lo que conozco es aquello que tenía que ver con mis preocupaciones, y lo que escrito también tiene que ver con mis preocupaciones, nunca he escrito por obligación, ni por cumplir un expediente académico.

Mi familia fundamental es a la que he pertenecido, mis padres, mis hermanos, esa ha sido mi verdadera familia. Lo nuevo, pues sí tengo un hijo, tengo una mujer, esas son relaciones posteriores, adultas, yo creo que la familia que nunca se olvida y siempre se recuerda con cariño es la de la infancia.

-¿Ha cumplido 60 años, se detiene a cada tanto para repasar cómo ha sido su vida?

Procuro no hacerlo, es una tarea bastante melancólica; he tendido siempre a vivir en el presente, incluso cuando era más joven, que es raro porque los jóvenes suelen vivir en el futuro. Yo he vivido siempre en el presente y ahora con muchísima más razón, evidentemente la melancolía del pasado la siento, soy una persona que tengo tendencia a la repetición y a la búsqueda de paraísos perdidos en el pasado, de eso no me he logrado curar.

-¿Tener un poco el pie en el pasado, sirve para rememorar?

Sirve para sufrir, siempre que recuerdo sufro porque recuerdo lo perdido. Lo que uno vivió y ha perdido, recuerdo seres, momentos, paisajes, sabores, de todo.

-¿Sigue siendo un amante de la cultura popular?

Es algo que me gusta mucho, me gustan los cómics, las películas de aventuras, la novela popular, las novelas policíacas, los cuentos de terror, creo que formar parte de un conciente necesario, de la imaginación necesaria del ser humano y siempre la he disfrutado. No la convierto en un dogma ni trato de justificarlo, me parece que justificar lo que a uno le causa placer es un error.

Me relaciono con personas por mil cuestiones diferentes, por afectos, por deseo, por simpatía; la mayoría de las veces nunca se plantea uno por qué se va a relacionar con alguien.

- ¿Gusta de la comida?

Me gusta comer cosas ricas, no soy sofisticado, me río un poco de todas estas cocinas científicas, sofisticadas, me resultan bastante risible. No, a mi me gusta comer, me gustan los sabores, los picantes, los alimentos terrestres, como decía Andrés Cid.

-¿Espera más de la vida?

La vida es lo que es, la vida está llena de placeres, de dolores, de conocimientos, de decepciones, ha sido como todas las demás, es buena en cuanto a que es vida, es decir, mejor que la muerte, dentro de ella hay cosas buenas y cosas malas. La única razón para vivir es haber nacido, nada más, no hay más justificación de la vida que la vida misma.

-¿Disfruta los libros, pero también el cine, el teatro?

Me gusta mucho el teatro por supuesto, me gustó como actor, de joven me gustó actuar, pero también me ha gustado escribirlo y verlo también. Ahora mismo acabo de terminar una versión de Filotectes de Sófocles, que vamos a intentar montar con una pequeña compañía y es probable que a comienzos de noviembre vayamos a México con ella.

La UNAM parece que nos va a dar hospitalidad si logramos hacerla a tiempo. Se trata de una versión libre de la obra de Sófocles pero recreada con mi punto de vista, sin actualizarla. La montará una compañía que no tiene nombre, es un grupo de amigos, bajo la dirección de María Ruiz, una directora con la que he trabajado otras veces.

-¿Por qué dejó la actuación?

Como era gordito y miope siempre me daban papeles del padre de la novia, del rey al que matan, y entonces yo quería ser el protagonista como Brad Pitt y como no podía lo fui dejando, por lo menos como actor, no quería más papeles de genérico.

-Sabemos de su afición por los caballos, ¿qué tal se lleva con ellos?

Son con los que mejor me llevo, mejor que con los seres humanos. En serio, me gustan mucho las carreras de caballos, es una de mis grandes aficiones y viajo por el mundo para ver carreras.

-¿Es aficionado a los viajes?

No, soy un hombre que viaja muchísimo pero no me gusta viajar, los viajes claro que me ayudan a conocer y cuando estoy en determinados sitios me gusta conocer lugares, voy a visitar amigos; pero en general la idea de viaje, del desplazamiento y las incomodidades, no me gustan.

-¿Qué otras cosas no le gustan?

La lista de cosas que no me gustan es grande, es más, me gustan muy pocas, no hago más que leer, ir a los hipódromos, ver cine, un poco de música. No me interesa casi nada de lo que a la gente le gusta, ni la vida social, ni el deporte. Yo me puedo pasar una larga temporada sin salir, tranquilísimo en casa.

-¿Pero tiene muchos amigos?

No, tengo personas por las que he tenido afecto, pero amigos muy pocos, así he sido siempre. Probablemente soy de las personas que estamos más centradas en las relaciones con amigos muertos como son los autores de los libros.

-¿Con los amigos muertos se polemiza menos que con los vivos?

Se polemiza de otra forma, decía Proust que “la relación que tenemos con los libros es una amistad sin frivolidad”... En el terreno de la filosofía Spinoza es la persona a la que más quiero, en la literatura hay más, están Stevenson, Melville y otros.

-¿Las artes son otra forma de educar?

La educación aparte de los aspectos formales de la enseñanza en el aula, hay muchos aspectos complementarios y fundamentales como la literatura, el cine, el teatro.

-¿La educación sigue siendo el rubro en el que hay que trabajar?

La educación en cada sitio tiene sus problemas, sus limitaciones, en casi ninguna parte la atención que necesita, los fondos, los maestros viven un poco solos sin ser escuchados por el resto de la sociedad, a veces la sociedad tiene una visión excesivamente instrumental de la educación, solamente la ve desde un punto de vista laboral, no comprende otros aspectos de formación integral, de ciudadanos, de seres humanos, muchas cosas que se pueden aprovechar. -¿…los juegos de rol?

Bueno los juegos de rol me cogieron un poco mayor, seguro que si hubieran aparecido unos años ante me hubiera dedicado a ellos, ahora los veo con cierta envidia, pero tengo miedo de que eso me aparte de otras cosas que me gusta hacer y como ahora tengo menos tiempo que en otras épocas, ya prefiero dedicarme a lo que sí, como son los libros.

-¿Ha escrito mucho, le falta mucho por escribir?

Sí he escrito mucho, también para ganarme la vida en muchas épocas de mi vida, cuando he estado fuera de la universidad, pues he tenido que escribir para ganarme la vida, no ha sido simplemente capricho. En general siempre me ha hecho disfrutar lo que escribo.

-¿Hay temas que no ha podido abordar?

No, en general he hablado de todos los temas que me interesan, en el último libro “La vida es eterna”, trata de uno de los temas que no había tratado mucho, el de las creencias religiosas, era casi una asignatura pendiente.

-¿Siempre ha sido opositor a la guerra y defensor de la paz?

Siempre he sido indómito, no soy desobediente si la obediencia me parece razonable, pero me molestan los arbitrarios, los tiránicos, los autoritarios sin razón, quizás por haber nacido y crecido en una dictadura; supongo que a partir de ahí ha ido saliendo mi propia vocación.

-¿Eso le ha acarreado críticas y enemigos?

Críticas y cosas peores. Antes que las críticas llegó la cárcel en la época de Franco, en el año de 1969; las críticas fueron teóricas, después con el país vasco y la desgracia terrorista que tenemos aquí en España efectivamente fueron las amenazas.

-¿Hay una gran distancia entre la amenaza teórica y la de muerte?

De la cárcel se vuelve, pero de la muerte no. Evidentemente que te amenacen con la cárcel es malo pero que te amenacen con la muerte es peor.

-¿Cómo ha afrontado las amenazas de muerte?

Supongo que todo hay que afrontarlo con buen ánimo y buscando la parte positiva; si uno molesta a los terroristas pues algo habrá hecho bien, porque a esa gente sólo le molestan los que hacen las cosas bien; entonces eso compensa un poco la incomodidad de la amenaza.

-¿Se siente coartado en su libertad?

Hay cosas que uno no puede hacer, en ciertos momentos con ciertas personas, pero qué le vamos a hacer, más coartados están en su libertad los que no hablan por miedo.

-¿Ha tenido que modificar su vida?

Algunos hábitos, siempre le recomiendan a uno no tener hábitos excesivamente evidentes, alguna pequeña modificación en la vida si hay que hacer.

-¿Fernando Savater está ligado a los lentes grandes, redondos, de pasta?

Si está uno obligado a tener que llevar gafas obligatoriamente, pues en vez de convertirlos en un elemento aburrido, lo conviertes en un elemento un poco divertido. Creo que la mayoría de la gente lleva una vida aburrida y yo procuro no aburrirme, aunque fueran pequeñas cosas, como estos de los lentes, me parecen divertidos.

-¿Qué otras cosas le divierten?

Muchas cosas, me divierto como los niños, casi todo me divierte, me gusta, todo lo que no es obligatorio, todo lo que no es doloroso, todo lo que tiene intriga, lo que es curioso, todo eso me gusta.

-¿Le habló a su hijo a través de los libros?

Eso lo he hecho a través de mis libros, con mi hijo he hablando cuando era pequeño como todos los padres, no pasaba días dándole lecciones; a través del libro adopté ese truco expresivo, pero no es que yo me haya sentido especialmente sermoneador.

-¿Tiene obsesiones, cosas que repite de manera constante?

Mis obsesiones son los temas sobre los que escribo, los temas centrados en los valores, en la libertad, en la vida, en la convivencia humana, son los que me han interesado más y los que he tratado y desarrollado en mis libros. Escribo porque me interesa vitalmente.

-¿Temores?

Tengo los temores de todo el mundo, el dolor de las personas que quiero, que me rodean y no poder hacer nada por los dolores y las preocupaciones de las personas que uno quiere. -¿Le hace falta hacer algo?

Me gusta la acción como todo el mundo, leer, pasear, ir a las carreras, amar, todas esas cosas son importantes para mi. Las cosas que no me he atrevido a hacer ahora es imposible que las haga, como saltar en paracaídas, bucear en los grandes arrecifes de coral, todas esas cosas a mi edad es difícil que vaya a poder hacerlas, en la otra vida, las haré.



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