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Dejan Rolling Stones a un millón de brasileños satisfechos
AP
El Universal
Río de Janeiro
Sábado 18 de febrero de 2006

Sus satánicas majestades ofrecen un concierto gratis en la playa Copacabana en el que intercalan viejos éxitos con canciones nuevas ante el delirio de sus fans

22:46  No siempre puedes conseguir lo que quieres, pero los Rolling Stones dejaron a un millón de admiradores brasileños satisfechos el sábado al dar un concierto gratis en la playa Copacabana.

``Fue sensacional, maravilloso'', dijo Fernando Monteiro, de 25 años, cuando los Stones terminaban la presentación de casi dos horas.

Varios botes, incluyendo a un crucero inmenso, atestaron las aguas cercanas a la costa, y varios helicópteros sobrevolaron el lugar durante el concierto por el cual se cerró el distrito de la playa Copacabana. Sin embargo, no llegó a atraer al récord de 3.5 millones de personas que colmaron el lugar en 1994 para oír a Rod Stewart.

Autoridades de defensa civil dijeron que 300 personas tuvieron que recibir ayuda médica y la policía calculó que alrededor de un millón de personas habían asistido.

Durante todo el día, los admiradores llegaron a la playa para apartar sus puestos. Wilson Teixeira esperó ocho horas mientras lo empujaban contra una barrera para ver a la banda desde lo que terminó siendo primera fila.

``Los vi en 1995 y estuvieron mejor esta vez, más energía'', dijo.

La banda comenzó con ``Jumpin' Jack Flash''; le siguió con varios éxitos viejos y algunas canciones de su nuevo álbum, ``A Bigger Bang'', intercaladas.

Mick Jagger, que tiene un hijo ilegítimo brasileño, improvisó unas palabras en portugués durante el concierto y la multitud quedó fascinada. El viernes, Jagger se reunió con su hijo, Lucas, de 6 años, pero no vio a la madre, la animadora de televisión Luciana Jiménez.

La banda subió a tarima a eso de las 21:50 después de cruzar un puente construido especialmente para el concierto y que llevaba a los Stones directamente a su hotel.

Ocho pantallas de vídeo y 16 bocinas gigantescas hicieron que los más alejados pudieran disfrutar del espectáculo.

La ciudad desplegó a 10 mil policías -el triple de los que la patrullan durante las celebraciones de Año Nuevo- además de unos 600 bomberos, funcionarios de defensa civil y salvavidas.

Fue la tercera visita de los Stones al país.

jcm



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