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Un siglo de imágenes de lucha obrera en México

Hoy hace 100 años, 25 mil trabajadores tomaron por primera vez las calles de la Ciudad de México. Ante la desconfianza del golpista Victoriano Huerta, se celebró el Día del Trabajo. Se exigió descanso dominical y jornadas de ocho horas

El 1 de mayo de 1913, cerca de 25 mil obreros salieron por primera vez a las calles de la ciudad de México para exigir la solución a sus demandas. (En la imagen, la Alianza de Tranviarios). Cortesía Archivo El Nacional / INEHRM

Los trabajadores mexicanos se unieron a las manifestaciones que se realizaban en diversas ciudades del mundo para recordar a los obreros asesinados que encabezaron la huelga en Chicago en 1886. (En la imagen, electricistas marchando en el Zócalo capitalino). Cortesía Archivo El Nacional / INEHRM

En la movilización obrera del 1 de mayo de 1913 participaron trabajadores y artesanos de diversos ramos como los textiles, ferrocarrileros, sastres, canteros, linotipistas y tranviarios. Archivo / EL UNIVERSAL

Este desfile, en el que los trabajadores desafiaron el clima represivo del gobierno de Huerta, pasó a ser un desfile para celebrar la alianza del movimiento obrero con los gobiernos emanados de la Revolución. (En la imagen, Electricistas Federales, CTM). Cortesía Archivo El Nacional / INEHRM

A 100 años de ese primer desfile, historiadores coinciden en que el 1 de mayo debería ser una jornada para poner en primer plano la defensa de los derechos laborales. (En la imagen, el Sindicato de la Industria Cinematográfica). Cortesía Archivo El Nacional / INEHRM

El momento decisivo para el movimiento obrero mexicano se dio cuando el Congreso Constituyente incluyó algunas de las demandas que los trabajadores habían pronunciado en mayo de 1913 en la Constitución de 1917. (En la imagen, los integrantes de la Casa del Obrero Mundial ingresan a su sexta sede: la Casa de los Azulejos). Archivo / EL UNIVERSAL

Desde 1913 se instituyó en México el 1 de mayo como una jornada de lucha y de organización; en la im

CONMEMORACIÓN. Desde 1913 se instituyó en México el 1 de mayo como una jornada de lucha y de organización; en la imagen, obreros en una marcha. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Miércoles 01 de mayo de 2013 Abida Ventura | El Universal00:15
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En medio de un clima adverso, a unos meses de la muerte del presidente Francisco I. Madero y bajo el régimen militar de Victoriano Huerta, el 1 de mayo de 1913, cerca de 25 mil obreros salieron por primera vez a las calles de la ciudad de México para exigir la solución a sus demandas, como la jornada laboral de ocho horas y el descanso dominical.

Aquella marcha, que se unió a las manifestaciones que se realizaban en diversas ciudades del mundo para recordar a los obreros asesinados que encabezaron la huelga en Chicago en 1886, instituyó en México, al igual que en otros países, el 1 de mayo como el día en que los sindicatos y las organizaciones laborales conmemoran el Día del Trabajo como una jornada de lucha y de organización.

Ese desfile histórico de mayo de 1913, en el que los trabajadores desafiaron el clima represivo del gobierno de Huerta, con los años pasó de ser una jornada de lucha y reivindicación a un desfile para celebrar la alianza del movimiento obrero con los gobiernos emanados de la Revolución hasta convertirse, en la actualidad, en una celebración con poca proyección en las calles y en las propuestas para mejorar las condiciones laborales.

A 100 años de esa primer desfile, en el que participaron las principales organizaciones obreras de la época, como la Casa del Obrero Mundial y el Proletariado Metropolitano, historiadores coinciden en que este 1 de mayo debería ser una jornada para poner en primer plano la defensa de los derechos laborales y plantear la democratización de los sindicatos, ya que, comenta en entrevista el historiador Felipe Ávila Espinosa, director general adjunto de Investigación del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), siguen existiendo los sindicatos simulados, "que firman contratos colectivos a espaldas de los trabajadores, con lo que favorecen a las empresas". Además de que, añade, una buena parte de los trabajadores no tienen organizaciones o siguen estando bajo un control corporativo y autoritario.

"Es importante que el movimiento obrero mexicano recupere la organización, el dinamismo que tuvo en épocas anteriores, que logré volver hacer sentir su fuerza y su organización dentro de los canales institucionales. Podrían demandar una mejora salarial, de sus condiciones de trabajo, y pedir la democratización auténtica de sus organizaciones", añade.

Lo mismo opina Ariel Rodríguez Kuri, director del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México (Colmex), quien lamenta el panorama actual de los trabajadores en el país, ya que el gran porcentaje de la población que trabaja lo hace en el sector informal: "El mundo laboral en México es un desastre, los trabajadores están desprotegidos, el peso de la organización sindical sobre el conjunto de la población económicamente activa es mínimo y nadie hace caso de las problemáticas de los trabajadores", asevera.

"La situación es grave porque una proporción creciente de la población que trabaja en este país lo hace en el sector informal, eso quiere decir que están al margen de la seguridad social, de la jubilación y el retiro... Es necesario que los trabajadores regresen a la simbología de la democracia mexicana y digan por qué son importantes e imprescindibles", comenta.

Para otros, como la historiadora Anna Ribera Carbó, de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, el centenario de esa manifestación histórica debe funcionar como un recordatorio de la presencia de los trabajadores en la sociedad y del 1 de mayo como una fecha que "ha cohesionado la identidad obrera y ha permitido dar continuidad a las luchas y actividades de los trabajadores. Esto es importantísimo, frente a ese afán de regatear prestaciones o condiciones laborales, en aras de una supuesta competitividad y eficiencia", opina. 

Jornada histórica

De la movilización obrera del 1 de mayo de 1913, en la que participaron trabajadores y artesanos de diversos ramos como los textiles, ferrocarrileros, sastres, canteros, linotipistas y tranviarios, las historiadoras Ribera Carbó y Patricia Galeana, directora del INEHRM, destacan el contexto histórico en que se llevo a cabo.

"Es interesante que Victoriano Huerta dejara que se celebrara, pero detrás de eso había una intención política: No quería que estos trabajadores se sumaran a las filas de los constitucionalistas y por eso dejó que hicieran la manifestación", dice Galeana, quien recuerda que a pesar de la licencia otorgada por Huerta, hubo intentos por opacar la movilización.

"El gobierno de Huerta hizo que ese mismo día, en Tacubaya, Félix Díaz y Manuel Mondragón repartieran ropa, y que en los jardines hubiera bailes y fiestas para llamar la atención de los trabajadores y así intentar opacar la marcha", cuenta Galeana.

Pero la movilización de los obreros pesó más que las eventos organizados por el gobierno. La manifestación fue vitoreada por las multitudes que abarrotaron las calles por las que desfiló el contingente, que partió del zócalo, transitó por la calle de San Francisco (ahora Francisco I. Madero), llegó a la Avenida Juárez, se detuvo en la Alameda, frente al Hemiciclo a Juárez, donde se pronunciaron algunos discursos, y culminó frente a la Cámara de Diputados, donde los líderes entregaron un documento que contenía una serie de peticiones, como la reglamentación de la jornada de ocho horas y la indemnización por pago en accidentes de trabajo.

Ante el éxito de esta marcha, las pronunciaciones que se hicieron en contra de su gobierno, y de los intentos de movilizaciones que vendrían después, el gobierno de Victoriano Huerta decretó, un año después, la clausura de la Casa del Obrero Mundial y el encarcelamiento de varios de sus dirigentes.

El momento decisivo para el movimiento obrero mexicano, recuerda Ribera Carbó, se dio cuando el Congreso Constituyente decidió incluir algunas de las demandas que los trabajadores habían pronunciado aquel mayo de 1913. "Con la Constitución de 1917 se fue oficializando lo que en principio había sido una conmemoración espontánea, pero exitosa, de los trabajadores", asegura.



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