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Honduras, la plaza del terror del Tri

Ex seleccionados nacionales recuerdan el último triunfo del Tri en Tegucigalpa hace 20 años, bajo un ambiente hostil

RECUERDOS. "Ganamos 4-1 al final. Fue de mucho roce y patadas, sobre todo en el primer tiempo" Miguel España, ex seleccionado nacional . (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Martes 19 de marzo de 2013 José Ángel Parra y Daniel Blumrosen Juárez | El Universal13:41
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Aún hoy, hace casi 20 años, en la memoria de quienes participaron en aquella gesta, prevalece el orgullo de haber superado a Honduras en su territorio, y más cuando se trata de la última vez que México venció a los catrachos a domicilio. Sí, hace ya dos décadas.

"¿Cómo olvidarlo?", se cuestiona Miguel España, efectivo recuperador de aquella Selección Mexicana que obtuvo el único boleto de la Concacaf rumbo a Estados Unidos 1994.
"Son de esos partidos que se quedan marcados en la memoria", pondera el también columnista de EL UNIVERSAL.

"Recuerdo con gusto ese partido, porque fue uno de los más contundentes que conseguimos ante un equipo del área de Concacaf", rememora Hugo Sánchez Márquez, el
mismísimo Pentapichichi, también colaborador de El Gran Diario de México. "Lo tengo presente, con mucho afecto en el aspecto deportivo, porque en el extra deportivo fue un recuerdo desagradable, en el cual, la superioridad manifiesta dentro del campo no fue aceptada por los aficionados e incluso tuvo que intervenir el Ejército para controlar esas manifestaciones de desilusión".

Sí, el 2 de mayo de 1993, el Tri superó 1-4 a Honduras en el estadio Nacional Tiburcio Carías Andino, en Tegucigalpa. Desde entonces, a nivel mayor, los catrachos han vencido en su territorio. Cuatro juegos y cuatro éxitos en San Pedro Sula. Todos, compromisos eliminatorios, como el que se jugará el viernes.

El entonces director técnico de México, Miguel Mejía Barón, sabía de las exigencias. "Nos tocó el año en el que Estados Unidos fue sede. Había dos boletos y uno era para ellos.

Afortunadamente, salimos adelante. Perdimos un partido de la eliminatoria, el primero, en El Salvador, y luego logramos vencer en todos", dice.

"Antes, como no había tanta difusión, se esperaba y veía uno cosas que parecían fuera de la civilización, pero hoy ya no", añade el ex estratega.

Vivencial, Miguel España relata, como si hubiera sido ayer: "Ese partido estaba cargado de muchas cosas, de tintes políticos, con esta situación de que había un solo lugar y, sí, fue hasta peligroso. Hubo muertos ahí, porque fue tanta la gente que asistió, que muchos se quedaron afuera. Primero no nos dejaron entrenar un día antes en el estadio, porque pusieron aspersores. Tampoco nos dejaron dormir, nos llevaron serenata, y aunque Miguel Mejía Barón nos llevó a otro hotel, de alguna manera se oía ruido, pero no fue lo mismo.

Afortunadamente era un equipo que tenía trabajo, que estaba bien dirigido. El árbitro fue brasileño [Marcio Rezende]... Y muy a favor de ellos", comparte.

Pese a que se caracterizaba por ser un entrenador respetuoso, España asegura que a Mejía Barón lo expulsaron. "¿Cómo no recordarlo?", repite una y otra vez. "Ganamos 4-1 al final. Fue de mucho roce y patadas, sobre todo en el primer tiempo. Pero intentábamos jugar y en ese esfuerzo sacamos la mejor parte. Y cuando termina el partido, nos tuvimos que quedar dentro del estadio, no pudimos ni entrar al vestidor, porque la gente estaba muy desorbitada y desordenada, y peligrosamente no podíamos estar ahí. Nos metieron a una zona de la tribuna, abajo de los palcos y después de tres horas pudimos salir, sin bañarnos, pero con toda la alegría de que habíamos ganado".

Otro símbolo de aquella Selección Mexicana, Juan de Dios Ramírez Perales, coincide: "Experimenté, la verdad, un clima muy hostil, desde la llegada hubo gente que estaba muy agresiva. Tuvimos que estar en el estadio como dos horas después del partido, por lo que vivió la gente y nosotros también. Fue muy difícil", se sincera el ex defensa.

"Sí, es de los partidos donde uno siente eso, un poco de miedo cuando termina", admite España. "Había muchos militares, no sabía si a favor o en contra, porque vimos varias armas dentro del vestidor y en los pasillos. Al ver a tanta gente, pensabas si se podía desbordar esto en contra de nosotros, cuando habíamos jugado y hecho un buen juego. Estaban pegando en la parte de afuera del vestidor, queriendo tumbar las puertas. Nuestras cosas se quedaron ahí y nos trasladamos abajo de los palcos, en una especie de jaula, para estar lo más cerca y protegidos. Sí estuvo peligroso, han sido de las cosas que futbolísticamente te quedas con el recuerdo, porque fue un duelo bravo, que en el entorno, a veces es mejor perderlo, pero el equipo tuvo un muy buen comportamiento", resalta.

"Ojalá que no haya ninguna acción que afecte a lo meramente deportivo", desea Hugol. "Porque esto, al final es un partido clasificatorio para el Mundial y si se va o no, que sea por lo que pase dentro de la cancha, no fuera".

Por eso, ante el recuerdo de aquel éxito, Ramírez Perales afirma que "el equipo mexicano debe tener una gran estabilidad emocional, más allá de lo deportivo y futbolístico", porque para superar esas situaciones adversas "tienen que poseer ese control mental"... Y algo más.



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