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De paseo por comercios que son como museos

En el Centro Histórico no son pocos los negocios, grandes y pequeños, que ya son centenarios. Guardan parte de la memoria de la ciudad y aún hoy son una referencia en la urbe

Yadín Xolalpa /EL UNIVERSAL

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Se ubica desde hace 125 años en 5 de Mayo. Su especialidad es vender productos de piel y conserva en

LA PALESTINA. Se ubica desde hace 125 años en 5 de Mayo. Su especialidad es vender productos de piel y conserva en su fachada el barandal de bronce donde los clientes amarraban sus caballos. (Foto: YADIN XOLALPA I EL UNIVERSAL )

Lunes 27 de agosto de 2012 Abida Ventura | El Universal00:15
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Un día de 1992, en uno de sus recorridos por el Centro Histórico de la ciudad de México, el escritor colombiano Gabriel García Márquez visitó en la calle de Jesús María 112, en el barrio de la Merced, la tienda de artesanías La Zamorana, fundada en 1861 como tlapalería.

Cuentan que al adentrarse en este universo de artículos para fiestas, como papel picado, campanas, banderas, festones, escudos, estandartes, máscaras de cartonería, marionetas, bigotes, maquillajes y cientos de materiales coloridos, el Nobel de Literatura quedó tan sorprendido que la describió como "la tienda de las maravillas". Hoy, ese local ostenta en su fachada un letrero que hace referencia a la frase del autor de Cien años de soledad: "La Zamorana, tienda de maravillas S. A. de C. V".

Así como esta antigua tlapalería, en el Centro Histórico, existen diversos comercios que han alcanzado los cien años de vida y que por el encanto de sus anécdotas, por la historia que han desarrollado a su alrededor, por el significado histórico o artístico de los edificios que ocupan, o por la particularidad de los productos que comercializan, forman parte de la memoria de esta gran urbe.

Estos antiguos establecimientos hacen del centro de la capital un espacio vivo y, junto con las fiestas tradicionales, la gastronomía, las leyendas y celebraciones cívicas, enriquecen el inmenso patrimonio cultural inmaterial que existe en esta área de monumentos históricos y artísticos considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

"Afortunadamente hay algunos con mucha antigüedad que siguen. Son parte de nuestra tradición, de nuestra identidad, todos tienen historias que contar, nosotros tenemos recuerdos", apunta el cronista Amador Bernal, en cuyas añoranzas infantiles se asoman escenas en la Dulcería Celaya, fundada en 1874, y en la Cerería La Soledad, creada en 1894, donde los habitantes de la ciudad se proveían de velas para alumbrar sus hogares.

Testigos de la transformación de esta gran ciudad, hoy aún sobreviven decenas de establecimientos centenarios. Recién puesta en circulación, La guía de comercios centenarios, publicada por el Fideicomiso y la Autoridad del Centro Histórico, enlista más de 40 comercios que han logrado o están a punto de cumplir un siglo.

Cantinas, comedores, dulcerías, panaderías, librerías, ferreterías, talabarterías, almacenes especializados en diversos productos, grandes y pequeños, elegantes y modestos, para todos los gustos y bolsillos, estos establecimientos son por sí solos una fuente histórica y documental. En sus anécdotas o archivos personales abundan los relatos, materiales y hasta objetos de importancia histórica.

 

Entre cueros y pinturas

En la casona ubicada en la calle 16 de septiembre número 54 aún queda el testimonio de una empresa que, pese a las miles de batallas que ha librado, mantiene la tradición de editar desde hace 184 años uno de los más emblemáticos almanaques de México: El Calendario del más Antiguo Galván, el cual contiene la información del santoral que se celebra cada día del año.

"Aquí se editó el primer Himno Nacional después del concurso en el que ganó Bocanegra. Le encargaron a la editorial Murguía que hiciera las primeras ediciones", relata Brunilda Reyes Besserer, administradora de esta empresa creada en 1846 por el impresor y editor de origen español Manuel Murguía como Antigua Librería, Imprenta y Litografía de Murguía.

Actualmente ediciones Murguía sólo tiene un objetivo para existir: la edición de El Calendario de Galván. Aunque a veces reedita algunos manuales antiguos.

"Ahora sólo editamos nuestro Calendario Galván. Es la edición más antigua de América Latina y de México y se ha editado sin interrupción por 187 años. Aun en tiempos de guerra, el calendario se mandó a imprimir a Nueva York", dice Reyes Besserer, mientras muestra ejemplares de algunas de las ediciones antiguas de este popular almanaque.

Reyes Besserer señala que el calendario ya no es un gran negocio como antes, pero asegura que la familia Murguía está convencida de mantener y perpetuar esta tradición.

La tradición familiar es la que también ha mantenido con vida a la talabartería Herrajes Migliano Hermanos. Este establecimiento, ubicado en un edificio del siglo XX catalogado por el INBA, en República de Uruguay 116, donde es posible hallar artículos para zapateros y talabarteros, pieles y herrajes, es otro de esos comercios centenarios que conservan singulares anécdotas.

Antonio Migliano, uno de los hermanos que atienden esta tienda fundada en 1889 por don Juan Migliano, relata que, gracias a un estuche de arma confeccionado con piel de la Casa Migliano para David Alfaro Siquieros, se logró dar con los autores del primer atentado que sufrió León Trotsky en mayo de 1940.

"La policía recuperó un estuche de ametralladora y al abrirlo vieron que tenía la piel con el sello de esta casa, vinieron a preguntar y mi padre les dijo que el maletín era hecho aquí. Le preguntaron si conocía a algún talabartero que pudiera hacer el estuche de un arma. Él los mandó con un famoso talabartero del mercado Abelardo Rodríguez, Priciliano Hernández, quien le dijo a la policía que lo habían hecho para David Alfaro Siqueiros, y así fue como dieron con él", relata.


Casa para artistas

David Alfaro Siqueiros es también uno de los personajes que vienen a la memoria de las hermanas Mercedes y Olga Guzmán, encargadas de la tienda de artículos para artistas Casa Serra, al recordar a la serie de personalidades del medio artístico que han pasado por este negocio fundado en 1906.

Ubicada en Bolívar número 87, Casa Serra es un negocio especializado en materiales artísticos. Ahí, cuenta Olga Guzmán, los artistas del siglo XX hallaban materiales que no se distribuían en México, como óleos, cola de conejo, raspas y gubias. De esa época sólo quedan los recuerdos y una que otra nota de compra de artistas como David Alfaro Siqueiros, Frida Kahlo o Diego Rivera. "Pero son muy pocos, pues es muy complicado acumular tanto papel", dice Olga.

Hoy, ese establecimiento que a simple vista pasa inadvertido, sigue siendo un lugar obligado para artistas y restauradores.

"Hemos visto crecer a artistas. De los más modernos, por ejemplo, Sergio Hernández", cuenta Olga Guzmán, quien asegura que otro de los clientes frecuentes es el artista oaxaqueño Francisco Toledo.

"El señor Toledo llega y pide, aunque a veces sólo hace sus pedidos por teléfono y manda a alguien a recogerlos. Es una persona muy humilde", cuenta Olga Guzmán, quien asegura que la fama de Casa Serra se debe, en gran parte, a las recomendaciones que los maestros artistas hacen a sus alumnos.

Y así como estas tiendas, sin duda los otros comercios antiguos que hay en el Centro Histórico guardan un cúmulo de historias y anécdotas que los hacen únicos. Por eso, cuando uno de estos comercios antiguos desaparece, como sucedió en 2008 con la emblemática Cantina El Nivel, la más antigua en México y América Latina, no sólo se pierde una opción donde comprar o consumir un producto, además con ellos se va parte de la memoria y del sentido de pertenencia a la capital.



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