Kim Kardashian ha logrado hacer una de las sesiones fotográficas más inspiradora de las que se recuerda.
Y es que en esta ocasión, la escultural socialité no ha necesitado de echar mano de poses sensuales en poca ropa, sino simplemente se ha montado a pelo sobre un caballo y la imagen ha sido más que suficiente para sorprender a sus seguidores del Twitter.
En esta ocasión dejó de lado la provocación y el escándalo y hasta podría decirse que ha llegado al balance perfecto entre lo artístico y lo sensual, refiere el portal español
ABC.
Kim se ha soltado la melena y ha lucido un corto y escotado vestido blanco acompañado de un cinturón negro.
Teniendo como fondo el mar y la arena de la playa, la Kardashian luce majestuosa sobre el equino. No hay acercamientos al rostro, ni se destaca ninguna parte específica de su anatomía, lo que importa es la composición y sin duda la mujer de Kanye West ha conseguido el efecto que buscaba.
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