J. Jaime Hernández Agenda Washington
Mitt Romney y Newt Gingrich librarán ésta semana la madre de todas las batallas en el estado de FloridaComenta la Nota
Mitt Romney y Newt Gingrich librarán ésta semana la madre de todas las batallas en el estado de Florida. En un encarnizado "mano a mano", los aspirantes del partido republicano a la nominación presidencial se atacaban con todo, mientras mantenían la mirada fija en Por el momento, el gran vencedor de la guerra sucia, ha sido Mitt Romney, el ex gobernador de Massachusetts, que ha conseguido escaparse en la mayoría de los sondeos con casi 10 puntos porcentuales de ventaja. La intensidad de su campaña publicitaria, que ha rebasado a la de Gingrich en una relación de cinco a uno, ha permitido a Romney recuperar terreno para colocarse nuevamente como favorito.
En un ambiente de urgencia, ambos candidatos se multiplicaban en actos de campaña, en programas de televisión y en entrevistas con distintos medios para disputarse los favores de un estado que representa un total de 50 delegados. En las primarias republicanas, los aspirantes aspiran al apoyo de 1,144 delegados, la cifra mágica para alzarse con la victoria sobre un total de 2,286 delegados en juego.
Tras su inesperada victoria en Carolina del Sur, Newt Gingrich intentaba capturar uno de los estados más importantes en la lucha por la nominación. Sin embargo, la capacidad de respuesta de Mitt Romney y, sobre todo, su inmensa bolsa de apoyos en dinero han dificultado enormemente la campaña de Gingrich en Florida.
Según la encuesta de la cadena NBC, Romney se mantiene a la cabeza de las preferencias con un total de 42 puntos, frente a los 27 de Newt Gingrich.
Si las encuestas mantienen las actuales tendencias, Mitt Romney se alzará con una victoria estratégica para tratar de frenar las aspiraciones de Gingrich, un hombre de talante mercurial y nebuloso pasado que es temido entre las filas del partido republicano por su carácter imprevisible y por una trayectoria sembrada de escándalos maritales que lastrarían su campaña frente a la maquinaria electoral de Barack Obama.
En la campaña de Romney en Florida han jugado un papel clave, algunos de los republicanos con más peso e influencia en ese estado. Como la congresista republicana, Ileana Ros-Lehtinen, quien le ha ofrecido su apoyo al ex gobernador de Massachusetts, a cambio de una lluvia de pronunciamientos anticastristas y una adhesión incondicional ante la posibilidad de un ataque contra Irán.
En el caso de Jeb Bush, el ex gobernador de Florida y miembro de un clan con gran peso en el seno de las tribus republicanas, aunque se esperaba un apoyo más contundente a favor de Romney, los pronunciamientos del aspirante mormón en el espinoso tema de la inmigración --donde ha sugerido la "autodeportación" de millones de sin papeles--, le han aconsejado mayor prudencia y, al parecer, ha preferido guardar silencio.
En caso de una victoria en Florida, Mitt Romney volvería a recuperar la dinámica del "candidato inevitable" que le permitiría hacerse con la nominación el próximo mes de agosto, en la convención republicana que se celebrará precisamente en Tampa Bay, Florida.
De ahí la importancia de unas primarias que animarán una semana de gran intensidad electoral.
Mientras los aspirantes republicanos se atacan con todo, el presidente Obama mantendrá su propio calendario de eventos y actos de campaña para introducir su plataforma electoral a favor de la defensa de la clase media.
Precisamente, en un proceso de reforzamiento de sus filas de estrategas y operadores, el ex portavoz de la Casa Blanca, Ribert Gibbs, ha vuelto para formar parte del más estrecho círculo de operadores de Obama. Gibbs, uno de los magníficos junto con David Axelrod y David Plouffe, se dispone así a retornar a la alineación de un equipo que intentará repetir la proeza de hace cuatro años, cuando convirtieron a Barack Obama en el primer presidente de raza negra en llegar a la Casa Blanca.


