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Presentan a parricida de Tlalpan

Con un puñal y con una hora de diferencia entre ambos crímenes, un joven adorador de la Santa Muerte asesina primero a su madre y luego a su padre, al interior de su domicilio, ubicado en de la colonia La Joya
Ciudad de México | Sábado 29 de octubre de 2011 Claudia Bolaños | El Universal16:46
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Hijo único de un matrimonio bien avenido, de clase social media, Carlos Alberto, de 23 años, mató a sus padres.

Con un puñal y con una hora de diferencia entre ambos crímenes, el joven, adorador de la Santa Muerte, asesinó primero a su madre y luego a su padre, al interior de su domicilio, ubicado en de la colonia La Joya.

La Procuraduría capitalina, a través de un médico legista, determinó que el joven se encuentra ubicado en tiempo, modo y lugar, está consciente, ambulatorio, coherente, congruente y coordinado en las tres esferas neurológicas.

Fue trasladado al médico psiquiatra, el cual determinó que el indiciado se encuentra apto para saber lo que hacía y enfrentar la justicia.

El fiscal desconcentrado de Investigación en Tlalpan, Víctor Manuel Espinosa Rabasa, indicó que Carlos Alberto declaró que mató a su padre porque de niño lo maltrató mucho.

Sin embargo, aseguró que él no mató a su madre, y que no sabía quién había sido; la mujer fue hallado con 15 puñaladas.

Los indicios que tiene la dependencia, es que también fue él.

Los vecinos dijeron que una hora antes de que el joven matara a su padre, se escucharon ruidos en el mencionado departamento, por lo que fueron a preguntar qué pasaba, a lo cual Carlos dijo que nada.

Luego llego su padre, a quien atacó.

Ese día, el pasado 27 de octubre, alrededor de las 22:30 horas, los vecinos escucharon gritos en el departamento de las víctimas, por lo que solicitaron la presencia de la policía.
Los uniformados abrieron la puerta y observaron que Carlos Alberto estaba encima de su padre, quien aún estaba vivo, y al que lesionaba.

Al notar que había ingresado la Policía, el joven lanzó un cuchillo atrás de la puerta, por lo que procedieron a su detención.

En la recámara, el cuerpo de Alba Barrón Sinocio, el cual presentaba a simple vista más de 40 lesiones por arma punzo cortante, y aun con vida el cuerpo de Abel Angelino Méndez, entre la sala y el comedor, que mostraba más de 15 puñaladas.

Y también el Ministerio Público observó que todos los muebles del departamento se encontraban en desorden, dos sillas del comedor completamente destruidas, así como una plancha y seis cuchillos cubiertos completamente de sangre.

Los vecinos dijeron que Carlos Alberto era extraño, poco sociable y que hacía tres años colocó en la azotea del edificio un altar a la santa Muerte, pero tuvo que quitarlo porque varios se inconformaron.

 

 



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