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Hallan restos de soldados caídos en Nuevo León

Especialistas del INAH descubrieron diez osamentas de estadounidenses que murieron durante la Batalla de Monterrey de 1846

HALLAZGO La estatura de las osamentas descubiertas en el Fortín Tenerías de Nuevo León, oscila entre 1.75 y 1.80 metros. (Foto: Agencia EL UNIVERSAL )

México | Jueves 02 de junio de 2011 Agencia EL UNIVERSAL | El Universal16:08
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Descubren en el Fortín Tenerías, en Nuevo León, diez osamentas de soldados caídos en 1846 durante la Batalla de Monterrey, en la que se enfrentaron norteamericanos y mexicanos; esqueletos que se suman a otra decena encontrada en excavaciones efectuadas en 1995, 2006 y 2008, señaló la arqueóloga Araceli Rivera Estrada.

En un comunicado de prensa del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), indicó la investigadora que arqueólogos de esta institución hicieron tal hallazgo durante obras efectuadas por una empresa constructora, en tres predios distintos, localizados entre las calles Héroes del 47 y George Washington de la capital neoleonesa, donde realizaron labores de salvamento arqueológico para la salvaguarda de las osamentas.

Rivera Estrada, responsable del salvamento arqueológico, explicó que a partir del tamaño de los cráneos -relativos a la raza caucásica- y la estatura de las osamentas -de 1.75 a 1.80 metros-, se considera que los esqueletos corresponden a soldados estadounidenses, ya que los rasgos físicos no coinciden con los del mexicano promedio de aquella época.

De acuerdo a fuentes documentales, en la intervención estadounidense -que se verificó del 21 al 23 de septiembre de 1846 y culminó con la toma de la ciudad regiomontana- murieron unos 25 soldados mexicanos y 30 norteamericanos, a estos últimos corresponderían la mayoría de la veintena de esqueletos encontrados en las cuatro excavaciones arqueológicas hechas en los últimos 15 años.

Durante esta última temporada del Proyecto de Salvamento Arqueológico en el Fortín Tenerías, abundó la especialista del INAH, efectuada del 17 de enero al 14 de mayo de este año, se desenterraron diez osamentas localizadas en los sectores oeste y suroeste de dicho predio, de las cuales tres se hallaron completos.

Explicó que "todos los soldados fallecieron en combate, los restos óseos tienen pedazos de madera adheridos, debido a que el cuerpo fue depositado en una fosa rectangular a la cual se le colocó una capa de corteza, seguramente de mezquite, con la que se tapó el entierro y que al paso de los años, por el peso del sedimento superior, se colapsó y los fragmentos de madera cayeron sobre el esqueleto".

Abundó que "también se localizaron restos de cerámica, metal, vidrio y concha, así como 16 botonaduras de chaquetín pertenecientes a uniformes de los combatientes, ocho clavos en uno de los entierro y restos de madera".

Refirió que en investigaciones previas, hechas por el INAH en 1995, en el suroeste del predio tres, se hallaron unos 15 clavos y cinco osamentas fragmentadas, una de ellas llevaba consigo dos monedas de plata de medio dólar.

En 2006 se hizo una segunda excavación, bajo la responsabilidad del arqueólogo del INAH Moisés Valadez, quien encontró fragmentos de otras cuatro osamentas de soldados que probablemente fueron depositados en una fosa común, ya que los restos óseos -entre ellos tórax, cráneos y mandíbulas- estaban revueltos.

En la excavación de 2008 sólo se descubrieron fragmentos de un esqueleto en muy mal estado de conservación, que también fueron rescatados durante obras de construcción de una empresa privada.

Una de las hipótesis por la que no se han hallado osamentas de soldados mexicanos, apunta a que sus familiares los sepultaron en diversos panteones de la región, consideró la arqueóloga Araceli Rivera.

Actualmente, todos los restos óseos -excepto los hallados hace cinco años- están resguardados por el INAH en el Museo del Obispado, donde serán estudiados por el antropólogo físico Jesús Velasco González, del Centro INAH-Tamaulipas, para precisar las posibles causas de muerte de los individuos.

Los fragmentos encontrados en 2006 por el arqueólogo Valadez, fueron trasladados a la Dirección de Antropología Física, en la Ciudad de México, donde fueron analizados.

Araceli Rivera externó la intención de colocar en el Fortín Tenerías una placa que haga referencia a la Batalla de Monterrey de 1846; además se contempla la posibilidad de abrir un pequeño museo de sitio donde se exhiban esos restos y se indique su valor histórico y arqueológico.

Por último se destacó que fue en la ciudad de Tenerías donde se desató la Batalla de 1846, ahí participaron alrededor de 900 soldados nacionales y norteamericanos. La tropa mexicana, conformada por las milicias de Nuevo León y de la Ciudad de México, fue encabezada por el general Pedro de Ampudia, mientras que la estadounidense -integrada por los batallones de Ohio y Kentucky, y de los regimientos de Tennessee y Mississippi- estuvo al mando del general Zachary Taylor.

arh



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