Greenpeace y WWF condenaron hoy la decisión de los países reunidos en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) de no prohibir el comercio del atún rojo, lo que condena a la especie a la "extinción", según esos grupos ecologistas.
La propuesta de prohibir el comercio internacional del atún rojo, presentada por Mónaco y votada hoy en Doha, la capital de Qatar, donde se reúne la conferencia de la CITES, contó con el apoyo de 20 países fue rechazada por 68 y tuvo la abstención de otros 30.
En opinión de WWF, ha resultado "escandaloso" que no haya habido "la más mínima oportunidad" de debatir la propuesta.
Su responsable de Pesquerías, Sergi Tudela, anunció que harán una llamada a restaurantes, minoristas y consumidores de todo el mundo para que dejen de servir, vender, comprar y comer esta especie.
Ahora, "más que nunca", es importante que la sociedad consiga aquello en lo que "nuestros políticos han fracasado", afirmó.
Desde Greenpeace condenaron que, "como siempre", prevaleciera la defensa de los intereses económicos sobre el respeto al medio ambiente, "lo que favorece a unos cuantos a corto plazo y lleva al colapso ecológico y económico a la mayoría".
Tras esta decisión, Greenpeace pidió al Gobierno español que declare "un Santuario en el sur de las Islas Baleares" que proteja la reproducción de esta especie, medida "indispensable" para su conservación, agregó la organización ecologista.
Según informó Greenpeace, las investigaciones científicas han estimado que, como mucho, sólo queda un 15% de las reservas reproductivas de atún rojo en los océanos, "lo que confirma que la situación de la especie es crítica".
El objetivo de las organizaciones y países que apoyaban la propuesta era incluir el atún rojo en el Apéndice I de CITES, categoría que prohibiría su comercio internacional entre otras medidas de protección.
lns