Mientras la demanda de servicios de emergencia crece, la Cruz Roja de Baja California enfrenta serias dificultades para mantenerse en operación por falta de recursos.
El delegado de la institución en la entidad, Samuel Chávez Pelayo, afirmó que las instalaciones de San Quintín, ubicado al sur de Ensenada, y las de San Felipe, en Mexicali, están en riesgo de cierre por la crisis que en lugar de solucionarse empeora.
Ambas delegaciones son muy pobres, al grado de que durante el 2009 la crisis obligó a cerrar las instalaciones de San Felipe por dos semanas, dijo y advirtió que esta medida es preferible a ofrecer servicios a medias.
El hospital de Tijuana también estuvo en riesgo de ser cerrado por la crisis, mientras que en Tecate también se resintió la crisis.
Las dificultades económicas afectaron la colecta de fondos. En Baja California apenas se reunieron 13 millones de pesos, pero este año se prevé que la situación mejore y que la recaudación llegue a 15 millones.
En el marco del arranque de la colecta anual en Tijuana, el presidente local de la Cruz Roja, Salvador Gutiérrez González, confió en que las aportaciones de empresas privadas permitirán la operatividad de esta delegación durante el 2010.
Aseguró que en los servicios hospitalarios apenas se recupera el 25 por ciento de lo que se gasta en atención a las personas que lo requieren, generalmente de escasos recursos.
Pese a la crisis, la delegación bajacaliforniana se ha sumado a las brigadas de apoyo que México mantiene en Haití desde el terremoto de enero pasado.
Apenas regresó a la entidad una cuadrilla de seis rescatistas que permanecieron 25 días en aquel país, un equipo similar partirá en las próximas horas y se quedará en aquél país durante un lapso similar.
La Cruz Roja de Tijuana prepara además el envío de 50 mil tiendas de campaña para apoyo de las familias haitianas damnificadas y todavía pasan los días en la intemperie.
Chávez Pelayo manifestó su preocupación porque las emergencias se incrementan constantemente ante el aumento de población, cada vez ocurren más desastres naturales que ponen en riesgo potencial a la población.
Ante ello, la delegación bajacaliforniana de esta institución adquirió equipo de desastres especializado que todavía no tiene ninguna entidad del país.
Personal capacitado operará un hospital móvil, una oruga anfibio, un centro de comunicación satelital.
El funcionario justificó la adquisición del equipo al explicar la situación de Tijuana como una ciudad altamente sísmica y la posibilidad de que aumenten las emergencias mayores.
En el arranque de la colecta en Tijuana, el gobernador José Guadalupe Osuna entregó un donativo por un millón 200 mil pesos.
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