Varios funcionarios estadounidenses y expertos contra el terrorismo consideran que un intento de sabotear un avión en la Navidad pasada en Detroit y un tiroteo anterior en una base militar de Texas podrían haberle demostrado a Al-Qaeda que aún los ataques menores tienen fuerza potencial de perturbación, sin la complejidad y riesgos de atentados más grandes.
El intento de derribar en el día de Navidad un avión de pasajeros que volaba hacia Detroit -atribuido a un nigeriano con explosivos en su ropa interior fracasó, pero estremeció al gobierno, generó conflictos entre organismos gubernamentales y desató una pugna política que duró varios meses.
Sin las bajas masivas que causaron los ataques terroristas de 2001, el intento de ataque provocó una reacción del tipo que desea Al-Qaeda.
Ahora hay indicios de que el grupo, que se enorgullece de su purismo ideológico, parece estar sopesando un cambio más pragmático y quizá más peligroso en su táctica. Un mensaje reciente indica en principio que los éxitos mayúsculos son formidables, pero en ocasiones el mero intento resulta eficaz también.
Se desconoce lo que Osama bin Laden y sus altos lugartenientes estén confabulando, pero en un reciente video en internet el vocero de Al-Qaeda nacido en Estados Unidos, Adam Gadahn, hizo un llamado público a maniobras pequeñas y sencillas de yihad o ''guerra santa''.
''Los ataques aparentemente fallidos contra los sistemas de transporte masivo en Occidente pueden paralizar a grandes ciudades, costar miles de millones de dólares al enemigo y enviar a sus corporaciones (empresas) a la bancarrota'', dijo Gadahn en el video.
De acuerdo con las autoridades, este tipo de mensajes presentó cambios el año pasado. Ha modificado totalmente la idea prevaleciente que el próximo ataque debiera ser más fuerte y más osado que los cometidos en suelo estadounidense el 11 de septiembre del 2001.
''Es muy claro que aunque Al-Qaeda sigue deseando tener jonrones, tendrán sencillos y dobles si pueden tenerlos'', dijo Bruce Riedel, un ex agente de la CIA y ahora prominente directivo del Centro Saban del Instituto Brookings. ''Y eso hace que la labor de contraterrorismo sea mucho, mucho más difícil''.
Varios funcionarios antiterroristas observaron que los líderes de Al-Qaeda siguen de cerca la situación en Estados Unidos y observaron las repercusiones de la intentona de diciembre.
''Los jefes de Al-Qaeda tienen todavía un ego enorme. Quieren aún ataques grandes, sincronizados y muy vistosos'', estimó el especialista en grupo de ''guerra santa'' Jarret Brachman.
Gadahn dijo en su video que ''el yihad no es un bien personal ni la responsabilidad exclusiva de ningún grupo, organización o individuo en particular... Es en cambio el deber personal de todo musulmán apto sobre la superficie de la Tierra''.
mtr