El magnate chileno Sebastián Piñera concretó hoy el único sueño que le faltaba por cumplir en su vida al asumir la presidencia de su país, tras una brillante trayectoria en el mundo empresarial.
Horas antes de prestar juramento como presidente ante el Congreso en Valparaíso, a 120 kilómetros al noroeste de Santiago, la revista Forbes ubicó a Piñera en el lugar 437 de la lista de hombres más ricos del mundo, con una fortuna de dos mil 200 millones de dólares. Un reconocimiento a su capacidad de hacer negocios.
Ena Von Baer, portavoz de La Moneda, evitó opinar sobre la publicación de la revista, según la cual Sebastián Piñera, en un año, prácticamente duplicó su fortuna, a 2 mil 200 millones de dólares y subió desde el puesto 701 al 407 en la lista de los empresarios más poderosos del mundo, que ahora es encabezada por el mexicano Carlos Slim.
"La preocupación más grande de los chilenos hoy es el terremoto, es hacernos cargo de la emergencia", afirmó Ena Von Baer al ser preguntada al respecto.
Se le ha comparado a Piñera con Berlusconi, ya que al igual que el primer ministro italiano, el chileno era propietario de un canal de televisión, Chilevisión.
Pero Piñera es un empresario atípico porque su fortuna la hizo a pulso, desde su condición de ciudadano de clase media que estudió para avanzar en la vida y su perfil político está muy lejos de la derecha dura.
Piñera es hijo del diplomático y político demócrata cristiano José Piñera Carvallo y de Magdalena Echeñique, ya desaparecidos, y tiene hermanos que militan en el Partido Democracia Cristiana (PDC), un partido que forma parte de la centroizquierdista Concertación.
Existen versiones que indican que el entrante presidente de Chile es un demócrata cristiano por convicción que optó por afiliarse al derechista Renovación Nacional (RN) al percatarse que en el PDC tenía pocas oportunidades de llegar a la Presidencia.
En 1989, luego de amasar una considerable fortuna en negocios financieros, inmobiliarios y bursátiles, Piñera se convirtió en senador por RN, en lo que fue su primera incursión en firme en la política.
El nuevo gobernante, quien había cumplido todas las metas que se propuso en la vida, excepto la de ser presidente de Chile, que le había sido esquiva, sustituyó este jueves a Michelle Bachelet, quien lo derrotó en los comicios presidenciales de 2006.
Para Sebastián Piñera Echeñique la clave de su éxito es el sentido de superación y la disciplina que le inculcaron sus padres, así como la educación que recibió tanto en Chile como en Nueva York y Bélgica, donde radicó por la labor diplomática de su progenitor.
El político y empresario fue el mejor alumno de su generación en la Universidad Católica, donde estudió la licenciatura en Ingeniería Comercial (Administración de Empresas) antes de casarse con su vecina, Cecilia Morel, la entrante primera dama.
El joven matrimonio partió a Estados Unidos, donde Piñera cursó becado una maestría y un doctorado en Economía en la Universidad de Harvard, cerca de Boston, donde nació su hija Magdalena, una historiadora que fue su brazo derecho en la campaña.
A la primogénita le siguen Cecilia, médico pediatra, el ingeniero comercial Sebastián y el psicólogo Cristóbal, todos los cuales estuvieron involucrados en las actividades proselitistas de su padre junto a la jefa de familia Cecilia Morel.
Piñera representó en los comicios a una coalición integrada por RN, ChilePrimero y la Unión Demócrata Independiente (UDI), un partido cuyos dirigentes simpatizaron con el régimen militar de Pinochet y, en varios casos, ocuparon cargos importantes durante el mismo.
Desmarcado, sin embargo, de la derecha dura, Piñera causa resistencias entre varios de sus aliados políticos que observan con recelo sus posturas flexibles frente a temas como la homosexualidad y la píldora del día después.
A partir de este jueves Piñera tiene la difícil tarea de cumplir promesas de campaña que se antojan difíciles, como hacer crecer al país a tasas de 6 % al año y crear un millón de empleos durante su mandato de cuatro años.
Además deberá emprender la reconstrucción de Chile tras el devastador terremoto que azotó al país el pasado 27 de febrero, el cual dejó más de 800 muertos y desaparecidos, unas 500 mil viviendas destruidas y severos daños en la infraestructura.
mamg