Las autoridades suizas investigan el robo de información del banco HSBC, el más grande de Europa, que afectó a unos 24 mil clientes que depositaron su dinero en Suiza antes de 2006.
El robo fue realizado en 2006 por Hervé Falciani, ex empleado de la sede del HSBC en Ginebra, quien admitió haber sustraído los datos de clientes y los ofreció al gobierno de Francia.
El ex empleado de HSBC declaró que no recibió dinero del gobierno de Francia por esos informes.
En diciembre pasado, HSBC informó que los datos sustraídos sólo afectarían a '10 clientes'.
Pese al error en el cálculo sobre el número de clientes afectados, el banco afirmó que el robo de información sólo afecta a cuentas abiertas en su filial suiza y no a otras entidades del grupo HSBC, ya que operan con sistemas y seguridad independientes en cada sucursal.
"Lamentamos profundamente la situación y ofrecemos nuestras más sinceras disculpas a nuestros clientes por esta amenaza a su privacidad", dijo el director general de HSBC en Suiza, Alexandre Zeller.
El banco, de origen británico, aseguró que no cree que "los datos robados hayan permitido o vayan a permitir el acceso de terceras partes a las cuentas de los clientes".
Sin embargo, el robo podría hacer que algunos de los clientes de HSBC quedaran expuestos a medidas legales por las autoridades fiscales de sus países si no declararon la existencia de sus cuentas en territorio helvético.
eal