El gobierno de Baja California se prepara para recibir un nuevo sistema de tormentas que podría traer afectaciones similares a las de un temporal que la semana pasada provocó cuantiosos daños y obligó a la Federación a declarar parte de la entidad como zona de desastre.
Tras realizar un recorrido por poblados de Ensenada que resultaron más afectados con cortes de carreteras, inundaciones e incomunicación de familias, el director de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luege Tamargo, explicó que ya se cuenta con un techo financiero ilimitado para atender los daños.
La Secretaría de Gobernación liberó recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) para rehabilitar principalmente los bordos de arroyos y ríos, así como la infraestructura hidroagrícola afectada.
Entre las prioridades de atención también se encuentra el desalojo de cientos de familias que residen en zonas de alto riesgo como cauces de arroyo y laderas de cerros.
Uno de los puntos críticos se encuentra en Tijuana que también registró daños considerables.
Concretamente, Luege Tamargo mencionó el Arroyo Alamar donde todavía se encuentran asentadas unas 600 personas y que en cada temporada de lluvias sufren inundaciones de sus casas construidas con madera y materiales de desecho.
Las corrientes generadas por la lluvia arrastraron instalaciones completas de los pozos de riego y las instalaciones de agua potable.
El gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán, calculó de manera preliminar que las pérdidas en la infraestructura hidroagrícola ascendieron a 67 millones de pesos, de un total de 200 millones que se estiman en toda la entidad.
Dijo que esta apenas es una cifra estimada porque los daños no se han cuantificado totalmente.
Los campos agrícolas siguen reuniendo información para hacer un cálculo exacto de las afectaciones, dijo el mandatario y explicó que muchos de los campos donde se cultiva fresa, cebollín, tomate y otros productos agrícolas sufrieron daños con las inundaciones.
El temporal dañó la carretera Transpeninsular en cinco puntos aledaños al poblado de San Quintín dejó varados a decenas de tráileres cargados con productos agrícolas, muchos de ellos con destino a Estados Unidos.
Osuna Millán aseguró que desde mediados de esta semana, siete días después del corte de las carreteras, se restableció de manera provisional la comunicación terrestre con los poblados del sur de Ensenada.
La rehabilitación total de la carretera que conecta a Baja California con Baja California Sur quedará lista hasta en cuatro meses, informó el mandatario estatal.
De acuerdo con el director de la Conagua, las tormentas pronosticadas para las próximas fechas afectarán a Baja California entre el 6 y el 10 de febrero.
gdh