Al mínimo movimiento gritaba. No podía contener el dolor, pero tenía que aceptarlo. La pierna de la niña Cynthia Josna estaba fracturada e hinchada. La sangre coagulada de sus heridas todavía impregnaba su piel.
Paramédicos de la Fuerza Aérea Francesa trataban de calmarla, pero no podían aplacar el dolor. Los gritos no cesaban. Junto a ella otros 11 heridos, todos recientemente rescatados de entre escombros, estaban en camillas mientras esperaban abordar el avión C-130 que los llevaría a un hospital en la isla de Martinica.
El avión estaba a punto de despegar cuando llegó un vehículo cruzando a toda prisa parte de la pista del aeropuerto hacia el vehículo militar. Llevaba a otra herida, llevaba una cuellera y vendaje en el brazo izquierdo.
Eran perjudicados por el terremoto que sólo fuera de Haití tendrían una oportunidad de sanar sus heridas. Según Mike Stewart, médico de Hope for Haiti, muchos de los heridos tienen complicaciones como sangrados internos y no sobrevivirán sin atención médica especializada.
Ayer, los esfuerzos de rescate se intensificaban, la ayuda humanitaria comenzaba a fluir con más rapidez, mientras cientos de ciudadanos extranjeros comenzaron a abandonar el País en aviones privados y militares del aeropuerto internacional Toussaint Louverture.
La situación comenzó aliviarse poco a poco, al menos en las áreas donde las brigadas internacionales lograban impactar. Pero aún así el panorama no se aleja de la penuria, el dolor y la miseria que causó el temblor del martes.
En las calles todo se mantenía similar a los días anteriores con decenas de cadáveres a orillas de las carreteras y migraciones de personas sin rumbo definido con lo poco que les queda de sus pertenencias.
Los rescates, muchos de los cuales ahora los realizan equipos expertos internacionales, son más frecuentes.
En lo que queda de la Universidad de Puerto Príncipe un grupo de rescatistas de Virginia en la mañana de ayer sacaron con vida a tres mujeres que yacían debajo de los escombros. Estas, sin embargo, estaban gravemente heridas y no aseguraban su supervivencia, según se informó.
Los trabajos del grupo continuaron hasta la tarde ya que entendían que entre cuatro y seis personas continuaban también con vida bajos las paredes y techos desplomados del recinto.
Al menos una de estas personas también estaba seriamente herida. Un equipo complementario esperaba que sacaran al grupo para que fueran enviados hasta un hospital.
Ayuda de todas partes
Mientras, en el aeropuerto, soldados y entidades humanitarias trabajaban sacando los suministros que habían llegado para repartirlos entre los damnificados y los grupos de apoyo.
Ayer, durante el día llegaron cargamentos, mayormente de agua, comida y medicamentos, de Estados Unidos, Jamaica, Colombia, Luxemburgo, Bélgica, Cuba, República Dominicana, México, España, Panamá, Francia, Nicaragua, Venezuela y Colombia.
Desde tempranas horas del día cientos de haitianos y extranjeros llegaron hasta la única entrada en funciones del aeropuerto buscando algún transporte aéreo que los sacara del país.