El presidente ecuatoriano llegó el viernes a su tercer año de gobierno y según una encuesta tiene un apoyo popular del 40 por ciento.
Aunque cuando comenzó su mandato lo hizo con un 70% de respaldo, Rafael Correa tiene el mérito de haber ganado ya una reelección, conseguido el suficiente apoyo entre los electores para reformar la Constitución y mantenerse en el gobierno en un país en donde las revueltas populares sacaron del poder a tres presidentes en un periodo de ocho años.
Sin embargo, ese avasallador apoyo que lo llevó primero a la presidencia el 15 de enero de 2007 y que luego permitió profundas reformas políticas, empieza a dar muestras de desgaste entre sectores inconformes con su gestión.
El director de la firma encuestadora Cedatos-Gallup Polibio Córdoba declaró a Teleamazonas que el mandatario "tiene una aprobación... del 40% promedio" en la actualidad, según el último sondeo a 2 mil 120 residentes de 10 ciudades del país realizado entre el 7 y el 12 de enero.
El estudio tiene un margen de error de más menos tres puntos porcentuales. El 51% de los encuestados desaprobaron la gestión y el 9% restante no respondió.
Córdoba dijo que de acuerdo con la información recopilada en la encuesta, la gestión gubernamental se ha visto demeritada por la inflación, las denuncias de corrupción contra funcionarios, el manejo de la crisis energética y la seguridad ciudadana.
Pero el gobierno preparó bombos y platillos para festejar su tercer año en el poder. "Tenemos la obligación de informar a la ciudadanía" sobre los avances de la gestión, dijo el ministro de la Política Económica Diego Borja, al justificar los festejos previstos para el sábado en Ambato, a unos 120 kilómetros al sur de la capital.
"Se espera que sea una fiesta popular, hay mucho que celebrar en medio de tanta vocinglería de la oposición que pretende tapar el sol con un dedo", añadió en referencia a lo que el gobierno considera como logros alcanzados.
El gobierno ha promovido populares programas de salud, educación, construcción de vivienda. La encuesta de Cedatos-Gallup también indicó que la población reconoce como positivas las decisiones de no pagar la deuda externa el año pasado y mantener al dólar como moneda en Ecuador.
La inconformidad ha surgido de algunos sectores, como los sindicatos que el viernes organizaron protestas porque consideraron exiguo el incremento decretado por el gobierno al salario mínimo.
El presidente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT) , Santiago Yagual, declaró que "vamos a protestar porque no hubo el alza de salario a 320 dólares" que exigían, y quedó en 240 dólares.
Y a inicios de semana el líder de la principal organización indígena del país también anunció que estaban organizando protestas porque están en desacuerdo con el manejo de varios temas de parte del gobierno, que también controla la mayoría legislativa.
El presidente de la Federación de Indígenas Evangélicos Manuel Cugchilán expresó a la prensa que "no nos vamos a dejar someter por el poder" e invitó a otros grupos indígenas a la unidad.
Correa aseveró que "las bases indígenas están con nosotros" y criticó a los dirigentes que "cuando les conviene están en un estado de derecho llamado Ecuador, cuando no les conviene ellos son una nación aparte, dirigida por sus propias reglas", según declaraciones difundidas
mamg