| | | | LolaMerasRico | 2010-01-10|15:55 | Mexico | | | | | | | | | Según el relato del Génesis, «Viendo Yavé cuánto había crecido la maldad del hombre sobre la tierra y que su corazón no tramaba sino aviesos designios todo el día, se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra (...) y dijo: “Voy a exterminar al hombre que creé de sobre la faz de la tierra; y con el hombre, a los ganados, reptiles y hasta aves del cielo, pues me pesa de haberlos hecho”. Pero Noé halló gracia a los ojos de Yavé» (Gén 6,5-8). Este pasaje nos dice, como mínimo, tres cosas: que Yahveh no fue infinitamente sabio ya que fue incapaz de prever que su creación se le iría de las manos; que fue infinitamente injusto ya que castigó también a todos los animales y vegetales vivos por una maldad que sólo era obra de los humanos; y que, al no tener otra forma de castigo posible, tuvo que recurrir al famoso diluvio universal. Parece obvio pensar que Yahveh, en esos días, aún no podía disponer del infierno -que es el lugar natural a donde debe mandarse a los malvados- y que, según cabe suponer, debía ser ya en esa época la residencia de Satanás, ese ángel caído que había truncado el destino feliz de toda la creación divina cuando, disfrazado de serpiente parlanchina, sedujo a Eva con una manzana. Si repasamos el capítulo 26 del Levítico y el 28 del Deuteronomio, donde se describen con minuciosidad todos los premios y castigos (Lev 26,14-45 y Dt 28,15-45) de Dios para quienes cumplan o no sus mandamientos, veremos que Yahveh amenazó al pecador con toda suerte de enfermedades y canalladas conocidas en aquél entonces -incluso con la de convertirle en cornudo: «tomarás una mujer y otro la gozará»-, le garantizó un sufrimiento continuo, insidioso y torturante en su vida terrenal... que acabaría, al fin, con su muerte. No hay una sola palabra acerca de ningún infierno -tampoco de ningún cielo- en el que seguir padeciendo el resto de la eternidad. ¡Yahveh ignoraba una amenaza tan maravillosa como el infierno! | |