La crisis ha llevado a Melchor, Gaspar y Baltasar a comprar juguetes reparados y de segunda mano. Van de tienda en tienda o de un puesto a otro en busca de lo más económico.
Muñecas de silueta perfecta, maquillaje impecable, pero despeinadas y reconocidos héroes de ficción en unos casos trasquilados o sin alguna extremidad, se rematan en los "tiraderos" de mercados populares.
Juguetes usados de marca se ofertan por montones en los puestos de segunda mano en los tianguis de la Línea de Fuego y La Pulga, los más números de la ciudad, ahí mismo contrastan los tiraderos de artículos reconstruidos, donados por los nietos, vecinos o rescatados de los basureros, ubicados en los espacios marginales de las plazas.
Monos parlantes o con movimiento, de medio uso o con falla: "bizcos", sucios, o con una pieza desprendida se ofrecen hasta un 80% más baratos que en las tiendas prestigiadas.
Un rey mago pagó 45 pesos por una Barbie original vestida de novia, 70 pesos por un Elmo, 15 pesos por set de belleza, un balón de básquet lo adquirió a 28 pesos y por media docena de luchadores pequeños y una Dora de plástico pagó 35 pesos.
"Una limpiadita y quedan como nuevos", expresó Ramón N, ayudante de Melchor, Gaspar y Baltasar.
Día y noche los Reyes Magos recorren esos negocios y las jugueterías "outlet", afanados en satisfacer los deseos de los niños o al menos compensar sus ilusiones, con escaso presupuesto.
agvr