A pesar de la desvelada de Nochebuena decenas de capitalinos, no muchos, disfrutan de la Navidad en la pista de hielo del Zócalo y algunos de ellos hasta el "recalentado" llevaron para comer en la plaza.
La mayoría visiblemente desvelada, incluso sin dormir, asistió a la pista de hielo y esperó hasta las 11:00 de la mañana para que abriera sus puertas... una hora más tarde de lo habitual.
Aunque la fila es corta avanza constantemente y se observan desde bebés hasta abuelitos; para complementar la diversión, algunas familias cargaron con el "recalentado" de la Nochebuena, el cual comparten a la salida de la pista.
Sentados en las jardineras que se ubican alrededor del Zócalo, así como a un costado del edificio del gobierno y de la Catedral Metropolitana, las familias se organizan para hacer tortas y disfrutar de la Navidad.
También las calles aledañas al Zócalo, así como Paseo de la Reforma y la propia Alameda Central lucen semivacías.
Estela y su hija de 10 años hacían fila para entrar por cuarta vez a la pista de hielo; dicen que no les importó acostarse a las tres de la mañana y levantarse a las ocho para llegar al Zócalo a las nueve y media, "hasta sin bañarnos", con tal de disfrutar una vez más de esa diversión.
Margarita acudió con hijos, yernos, nueras y nietos, quienes durante la celebración de Nochebuena decidieron "seguir la fiesta" en la Plaza de la Constitución, y para no gastar se llevaron lo que quedó de la cena de Nochebuena.
En tanto, en el tramo de Bucareli a Polanco las calles se observan vacías, principalmente por la mañana; al mediodía comenzó la afluencia de paseantes en las inmediaciones del Bosque de Chapultepec.
Las avenidas Bucareli, Fray Servando Teresa de Mier, Lieja y el Paseo de la Reforma, que tradicionalmente están saturadas, este viernes lucieron desiertas.
En Chapultepec los únicos que llegaron temprano, aunque más tarde que de costumbre, fueron los comerciantes que se instalan en el acceso al bosque para iniciar la venta de sus productos.
Cerca del mediodía, la zona de Polanco empezó a tener más afluencia vehicular, aunque menor de la acostumbrada.
En lo que respecta al transporte, durante un recorrido se constató que los camiones, microbuses y metrobuses tardan hasta media hora en pasar y aún así van semivacíos.
Avenidas como Revolución, Patriotismo, Jalisco, Anillo Periférico e Insurgentes igualmente registran poca afluencia de automotores, aunque va en aumento a medida que avanza la tarde.
Restaurantes de comida rápida a lo largo de Insurgentes Sur y la Zona Roza lucen con uno o dos comensales, lo mismo que las taquerías y los establecimientos ubicados en la glorieta del Metro Insurgentes; tampoco registra ventas un tianguis de artesanías ubicado en el lugar.
Las calles de Liverpool y Londres se ven desérticas y sólo los restaurantes, cafés y bares con mesas en la vía pública tienen algunos comensales.
En el Metro hay pocos pasajeros y los escasos taxis que circulan, en su mayoría llevan a los familiares del operador.
Los peatones que se observan son familias completas que vienen o van a las casa de algún familiar para seguir la fiesta, dar cuenta del recalentado y buscar la forma de aliviar la resaca de la Nochebuena.
degc