El primer concurso de Miss Palestina se ha visto obligado a abrir un paréntesis, debido a que, por presiones sociales, sólo se presentaron cuatro de las veinte seleccionadas para la fase final.
Los organizadores esperan reanudar el concurso este fin de semana y atribuyen la deserción a la coerción sufrida por las ausentes para que no acudieran a una cita en la se debía elegir a las diez finalistas y que contaba con la reserva de sectores conservadores y el rechazo de los islamistas.
El concurso está organizada por la empresa privada "Trip Fashion Company" y ha suscitado tal controversia que la moderada Autoridad Nacional Palestina (ANP) se ha distanciado de su desarrollo pese a que en principio contaba con su respaldo.
El concurso se abrió hace semanas con la colocación de anuncios en los que se invitaba a las eventuales aspirantes a no dejar pasar la oportunidad de convertirse en la primera reina de la belleza palestina y "embajadora de nuestro pueblo".
La condiciones eran tener entre 18 y 24 años, ser de padre y madre palestinos y haber nacido en el ex protectorado británico de Palestina; es decir, el actual Estado de Israel y los territorios ocupados de Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania.
Presentaron su candidatura un total de 56 chicas, de las que tras una primera criba quedaron las veinte que habían sido convocadas ayer pero de las que 16 no hicieron acto de presencia.
El premio para la triunfadora -que sería proclamada en una gala en principio programada para el próximo día 26-, era de 2 mil 700 dólares, un coche y un viaje a Turquía, lo que al parecer no ha sido suficiente reclamo.
"Solo pretendemos dar relevancia al papel de la mujer en la sociedad" , aseguró Yusef, que no escondió las dificultades a las que desde el principio se enfrentó la iniciativa, incluidos algunos padres "que han pedido a sus hijas que se retiren del concurso".
"Respetamos las críticas porque sabemos que muchos rechazan nuestra idea. Pero insistimos en que no atentamos contra las costumbres sociales... todas las chicas van vestidas decentemente, de forma aceptable para todos" , garantizó la promotora.
"Sólo pretendemos poner en valor la belleza femenina" , apostilló.
En entrevistas, dos de las cuatro aspirantes que acudieron ayer para medir su belleza con las ausentes coincidieron con Yusef en defender la filosofía del concurso como motor de cambio social.
"Hago esto porque busco un giro en mi vida y porque quiero hacer algo por Palestina... creo que debemos realizar este tipo de cosas para que sirvan de revulsivo a nuestra sociedad" , dijo Muna Anan, estudiante de inglés en la Universidad de Birzet (Ramala).
"Forma parte de nuestra liberación como individuos. Este concurso servirá para fortalecer el papel y la personalidad de la mujer palestina" , opinó Samar Kuzmar, que trabaja en una compañía de marketing en la localidad cisjordana de Tulkarem.
Tanto Muna como Samar rechazaron que el evento atente contra la dignidad de su condición femenina, y lamentaron que el concurso haya suscitado una espiral de críticas.
La primera voz que se alzó contra el concurso fue la de Hamás desde Gaza, donde el Ministerio de Cultura del movimiento islamista aseguró que "contradice los valores palestinos" , y lo calificó de "burda imitación de las tradiciones occidentales".
"Mostrar chicas guapas ante los medios de masas mientras prosigue la ocupación (israelí) sólo merece una condena" , precisó ese ministerio en un comunicado donde instó a las organizaciones palestinas a "hacer lo necesario para detener el concurso".
También el conocido como Sindicato Palestino de Científicos Religiosos, próximo a medios islamistas, expresó su rechazo a la iniciativa, en una declaración en la que considera que "se trata de un paso hacia la inmoralidad, la vulgaridad y la obscenidad".
Las críticas han acabado por calar entre grupos laicos pero conservadores de la sociedad palestina, y amenazan con transformarse en un problema político para la ANP, que entre bambalinas apoyaba el concurso pero en los últimos días ha puesto tierra de por medio.
Ghassan al Khatib, jefe de prensa del primer ministro palestino, el moderado Salam Fayyad, realizó esta semana una declaración en la que admitió que el concurso "ha motivado desacuerdos" aunque recordó que "nuestro gobierno no está implicado" en su organización.
"Nuestro gobierno no se opone a las actividades que se encuadren dentro de la ley y no hieran los valores tradicionales y la moral pública" , apuntó el funcionario palestino, que a continuación quiso dejar claro que el evento "es una iniciativa comercial, no oficial".
mzr