En busca de dejar al lector un panorama más amplio del pensamiento joven del poeta chiapaneco Jaime Sabines, en el que ya se vislumbraba la grandeza que poseía, fue publicado el libro Cartas amorosas a Chepita, que fue presentado la víspera en la 23 Feria Internacional del Libro (FIL), Guadalajara.
Durante la presentación de esta obra, su hijo Julio Sabines y Mónica Manzur, quienes son los más grandes conocedores del trabajo literario de don Jaime, afirmaron que la idea de difundir ese material inédito era que sus lectores conocieran de dónde surgieron muchos de los poemas del chiapaneco.
De hecho, agregó, la idea de publicar esa correspondencia estuvo rondando en el entorno familiar por años, pero fue la decisión de su madre Josefa Rodríguez (Chepita), la que hizo que tomaran el riesgo.
Afirmó que durante años se preguntaron si era conveniente sacar estas cartas a la luz, incluso en ocasiones consideraron el hecho como una traición literaria a su padre, en otras les inquietaba la actitud que tomarían los lectores de Sabines.
"Pensábamos que podríamos echar a perder una reputación literaria, pero también creíamos que podría ser que exagerábamos ante la devoción por el padre y su obra", dijo Julio Sabines.
Fue así como Chepita bajó de su cuarto con un cofrecito de madera que contenía cientos de cartas a ella dirigidas por su marido y pusieron manos a la obra ante el asombro de conocer muchas intimidades de sus progenitores.
Por su parte, Mónica Manzur, en un análisis del libro, señaló que las cartas fueron escritas de entre 1947 y 1951, y celebró que no hayan quedado en el olvido entre los arcones de la familia Sabines, ya que recuperar ese material es de gran trascendencia para la vida literaria.
"Muchos de los poemas de Sabines empezaron siendo cartas, esas dirigidas al amor de su vida, a la que en aquel entonces era su novia, él estaba en la Ciudad de México y Chepita en Tuxtla, Gutiérrez", comentó Manzur.
Refirió que en 1947 Jaime Sabines tenía 21 años y en sus cartas deja ver su devoción a la mujer, así como esas imágenes tan recurrentes en toda su obra, como son la sexualidad, la muerte, la vida, el amor, el dolor de la ausencia de Chepita.
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