Tras concluir la licencia de 59 días que Rafael Acosta pidió como jefe delegacional en Iztapalapa, Juanito regresa. Ya sea con la ayuda de un cerrajero o como sea, el ex actor de películas de ficheras hará valer su puesto constitucional, según dice él mismo.
Pero en el caso Juanito hubo un cambio de discurso radical. De celebrar su cumpleaños, partiendo pastel y apagando velitas, Acosta y Clara Brugada, la encargada de despacho en la demarcación más poblada, ahora ya se tiran de a locos y descalifican a su otrora compañero de fórmula.
Apenas en junio pasado, Clarita y Juanito compartían la lucha contra el PRD capitalino y la candidata Silvia Oliva, quien fue ratificada por el Tribunal Electoral del DF (TEPJF) como la elegida del sol azteca capitalino para la delegación.
¿Otro Juanito?
Juanito reconocía en López Obrador, -quien le preguntó en un mitin si estaba dispuesto a ceder su puesto a Brugada, a lo que Acosta respondió que sí- al "presidente legítimo" de México.
Pero después, el delegado con licencia se lo reprochó al ex jefe de Gobierno. "Yo ahorita no lo conozco, para mi ya no es mi presidente legítimo como antes lo consideraba, porque no he recibido el apoyo por parte de él", dijo.
Andrés Manuel respondió que Juanito estaba siendo mal aconsejado por la mafia de la política y el senador Manlio Fabio Beltrones, quienes "sonsacaron" a Acosta para que "no cumpliera su compromiso con el pueblo de Iztapalapa".
En su propio partido, José Antonio López, presidente del PT, advirtió que el partido no apoyaría a "Juanito" si se quedara en la demarcación "porque hubo un acuerdo en el que él tenía que pedir licencia y dejaría la delegación; en este conflicto están en juego otros aspectos a mediano plazo como es el proyecto de Nación que tenemos... Él tiene que resolver las cosas, porque es un conflicto de él no es un conflicto del partido".
A Juanito, se le voltearon todos y medio mundo habló del nuevo personaje de la picaresca política mexicana, incluso los cuestionados. A Rafael Acosta "le ganó la ambición", aseguró René Bejarano, ex líder perredista cercano a Andrés Manuel López Obrador, y alertó hace unos meses que puede haber ingobernabilidad en la delegación Iztapalapa si el petista no cumplía con su palabra de dejar su cargo a Clara Brugada.
Y si en su partido ya no lo querían, pues el apoyo en el PRD era nulo. Así se lo demostró el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, cuando dice, le exhibió al actor de ficheras todos sus "trapitos al sol", lo que finalmente causó el anuncio de que Juanito se iba de Iztapalapa.
Y aunque Juanito tomó posesión y pidió licencia como se lo encomendó López Obrador, el comerciante ambulante recriminó al Partido del Trabajo (PT) su nulo apoyo, por lo que en la ceremonia de cambio de delegados en la Asamblea capitalina Juanito gritó "PR... PT traidor".
Y aparentemente, desapareció de la escena política para seguir en el de la farándula. Pero sólo fue un receso del show de Juanito en el gobierno de Iztapalpa.
Pues Acosta siguió con los ataques en contra de Andrés Manuel López Obrador, quien insistía en que no se había equivocado con Rafael Acosta. Pero al poco tiempo, el ex candidato presidencial se volvió a retractar de su "escogido en Iztapalapa", a quien se refirió como "estrella de televisión y por eso no quiere cumplir con su compromiso de renunciar al cargo".
Clarita y Juanito
Sin embargo, la peor parte de la relación amor-odio en la demarcación, la llevan quienes buscan el puesto principal: Clarita y Juanito.
Pues luego de degustar el pastel de cumpleaños de Acosta, ya como delegado electo, pasaron del silencio a la descalificación total.
Clara habló poco previo a asumir como encargada de despacho, pero al final trató de conciliar con Juanito: "confío en su palabra", dijo.
Sin embargo, ahora que el actor quiere regresar, Brugada lo ha acusado incluso de sufrir de sus facultades mentales.
La encargada de despacho lo calificó como un "ladrón", luego de que Acosta ingresó a las instalaciones de la delegación por una ventana "poniendo en riesgo la gobernabilidad".
"Se trata de un chantaje de una persona afectada de sus facultades mentales y que sigue intereses oscuros", señaló Clarita, como le decía Juanito en los buenos tiempos, cuando alzaban la mano juntos y comían pastel tras ganar la delegación.
cg