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Tradición maya en Día de Muertos se niega a morir

En Campeche es tradicional que en estas fechas se cocine el "hanal pixán" o "pibipollos"

Comida de muertos. Debido a su trascendencia, esta costumbre se considera patrimonio cultural. (Foto: Yazmín Rodríguez/ELUNIVERSAL )

San Francisco de Campeche | Lunes 02 de noviembre de 2009 Francisco Ynurreta / Corresponsal | El Universal19:29
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Comida de muertos, o "hanal pixán" también conocida como "pibipollos" es cultura maya que permanece hasta la actualidad. Por su trascendencia se le considera patrimonio cultural.

Este tipo de ceremonias o rituales a finales de octubre y principio de noviembre de cada año, es una especie de necesidad, de acuerdo a la creencia maya, donde las personas no mueren si no pasan a ser chulel "espiritu", apuntó el antropólogo Marcos Carvajal Correa.

A pesar de lo costoso que hoy resulta para muchas familias recordar a sus muertos en Campeche la tradición no está en riesgo, pero es necesario reforzarlo entre las nuevas generaciones, coincidieron antropólogos, sacerdotes, y chamanes.

Miles de familias campechanas convivieron con sus muertos con altares adornados con flores, velas, pan, café, frutas, bebidas, cervezas y la comida ya tradicional platillo milenario: el pibipollo. Su elaboración, antes "enterrado", en la actualidad horneada en panaderías permite que muchas personas se reúnan desde las primeras horas del día.

Mientras el vocero de la Diócesis de Campeche, Sergio Hernández Méndez, consideró "válido que la gente crea que vienen los difuntos, aunque no es verdad". En ese tenor, aseguró que recordar a nuestros muertos, con altares, visitando los panteones y rezando es una buena costumbre, incluso la Iglesia le concede gracias a quien lo hace.

La manera de honrar a los muertos es seguir los buenos ejemplos que nos dieron en vida y durante la milenaria comida de los "pibipollos" se debe aprovechar para reconciliarse con la familia. En ocasiones la comida de muertos termina en tragedia, en pleitos y borracheras.

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Ernesto de Jesús Pérez y Pérez, mejor conocido como "Ernestino del Jesús", expresó que los fieles difuntos sí regresan a comer los pibipollos con sus familiares vivos, pues los que se exponen en los altares pierden su sabor. Ellos los muertos se llevan el aroma de la comida pues son espíritus.

 

 

 

cvtp




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