El director Gervais Gaudreault se colocó en la puerta para acomodar a la gente: "Usted por favor, siéntese allá; estaría bien que ustedes se acomoden de aquel lado; un poco más juntos y adelante, por favor".
A unos minutos de que comenzara la obra "El ruido de los huesos que crujen", el director y la fundadora de la compañía Theatre D'Aujourd'hui, Suzanne Lebeau, tomaron una decisión ante la gran cantidad de butacas vacías: que el público sentado en el mezanine bajara a la planta principal.
"Queremos que la energía del público se concentre de mejor manera", explicaba la asistente mientras Gaudreault los llevaba del brazo a ocupar su asiento en el legendario Teatro Cervantes. En total hubo unas 300 personas en este foro con capacidad para 430.
La otra función de estreno realizada este fin de semana que cierra el Festival Internacional Cervantino fue el "Hamlet" de Eimuntas Nekrosius, uno de los que generó mayor expectativa y sin embargo, por la tarde todavía era posible encontrar localidades en las taquillas. Lo mismo sucedió con "Ex Machina", obra elegida por Québec para cerrar con prestigio su participación como invitado de honor el viernes pero que tampoco agotó las localidades anticipadamente en el Auditorio del Estado.
A pesar de estos hechos, en su balance final, la doctora Lidia Camacho directora del Festival, tiene una opinión positiva: "El Cervantino ha sido muy exitoso no obstante la crisis económica y el temor que se generó por la influenza. La presencia del público en los foros ha sido buena y corroboramos que es un festival de primer nivel".
Por su parte, el delegado cultural de Québec, invitado de honor, señaló que si bien la crisis económica se ha sentido en varios aspectos, la delegación de artistas está muy satisfecha con los resultados. "Por cierto -agregó- pueden constatar que ninguno tiene temor por la influenza porque todos están aquí".
Lo cierto es que el teatro ofrecido por Quebec este fin de semana impactó de manera favorable al público. Por ejemplo, "El ruido de los huesos que crujen" es una reflexión sobre los niños reclutados por grupos guerrilleros y por el ejército. Elikia de 13 años, es una guerrillera que decide escapar junto con un prisionero de 8 años llamado Jospeh.
Con mínimos elementos escénicos, recrean cuatro semanas de escape por la selva hasta llegar al pueblo de Joseph en la playa. Gaudreault explica que la compañía, caracterizada por realizar montajes infantiles sin concesiones de ingenuidad, está muy interesada en crear una conciencia en el público sobre el problema actual de los niños que van a la guerra contra su voluntad.
En cuanto a Hamlet, el público aplaudió por más de dos minutos el estreno de esta puesta dirigida por el Lituano Eimuntas Nekrosius bajo la premisa de que "Hamlet es pura teoría y es imposible escenificarlo; nosotros hemos tratado de poner un significado en cada línea, cada coma".
Así es como esta escena final del funeral militar a Hamlet se convierte en un arrastre a bordo de un abrigo que chapotea en un escenario lleno de charcos.
Y la escena más popular de la obra, en que el Príncipe de Dinamarca se atormenta al preguntarse el sentido de la vida, es, en manos de Nekrosius, un sufrimiento también físico. "Ser o no ser ser ¿qué es más noble para el alma: sufrir los infortunios o desparecer con ellos?", reclama Hamlet mientras cae sobre su cabeza el agua de un candelabro con hielos y veladoras.
Mirando al futuro
Lidia Camacho ya piensa en el Festival Cervantino del próximo año: "Pondremos mucho énfasis en la celebración del Bicentenario y el Centenario enfocado por ejemplo a la Revolución Mexicana plasmada en las artes".
Además, para esas fechas espera ya tener los primeros resultados de un convenio de colaboración que firmó con MUTEK, el colectivo de arte audiovisual originario de Montreal y que se presentó por primera vez este año en el Cervantino.
La mañana del viernes, Lidia Camacho firmó con Alain Mungueau, director de MUTEK firmaron el convenio para crear a partir del próximo año una programación conjunta que beneficie a México y Canadá.
mzr