Fernando Klein Padrón, ex trabajador de la compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), División Cuernavaca, se convirtió en uno de los primeros obreros sindicalizados en tramitar su finiquito ante el Centro de Indemnización (CI) de esta ciudad.
Asignado al departamento de Cable y Taller, Klein acudió ayer al CI alrededor de las 10:15 horas y así rompió con el acuerdo de asamblea, cuyo mandato del líder local del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Héctor Salazar Porcayo, fue resistir la lucha contra el decreto que desaparece la paraestatal.
“Si algunos trabajadores no son solidarios con el sindicato que los metió a trabajar serán juzgados por la asamblea general, pero sobre todo por la historia”, sentenció Salazar Porcayo quien inicialmente se resistió a aceptar que sus compañeros hayan acudido a tramitar su liquidación. En esta sección sindical hay 766 trabajadores en activo.
Pero Klein Padrón y cinco de sus compañeros estuvieron prestos en el CI para revisar las propuestas de finiquito pero no lograron culminar el proceso porque el personal administrativo argumentó que no tenía sistema de cómputo y tampoco cheques de pago.
Con 25 años de antigüedad laboral y aproximadamente 50 años de edad, Klein dijo que aceptó las condiciones de liquidación porque tiene un viaje pendiente fuera del país, además de que ya pensaba en su retiro.
A su regreso pretende invertir su finiquito en la apertura de una tienda de abarrotes para mantener a su familia integrada por cuatro hijos y su esposa. Su salario semanal era de tres mil pesos.
“El monto de liquidación es muy poco por haber entregado la vida en una empresa por 25 años. Habrá quien esté conforme con una cantidad y otros que no, pero cada quien tiene libre albedrío para elegir”.
En su caso primero consultó la página de Internet y lo que le ofrecen como finiquito es “una cantidad favorable” para retirarse y dar oportunidad a gente joven para ser recontratado.
A pesar de estar dispuesto a aceptar la propuesta de liquidación, Fernando Klein, explicó que no quiere esperar a la lucha sindical aunque apoyará al SME.
“Seguiremos apoyando al Sindicato Mexicano porque hay trabajadores que tienen poco salario y les dicen en los medios de comunicación que les van a dar hasta dos años de antigüedad y eso es mentira”, expuso el obrero.
A su salida del Centro de Indemnización, el trabajador sindicalizado lamenta que el gobierno federal y los usuarios no valoren el riesgo laboral de los electricistas. “Entramos a bóvedas sucias y el gobierno te critica porque dicen que te tenían que lavar la ropa, eso es mentira. El trabajo es de riesgo porque arriba de un poste te ‘amensas’ tantito y el ‘riatazo’ no te lo quita nada.
“Finalmente la vida no vale los seis mil pesos mensuales que ganaba el 60% de los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, pero la necesidad del trabajo, la fe y el amor que le teníamos a esta empresa nos obligaba a seguir manteniendo este trabajo”, sostuvo.
A pesar de que el personal operativo del CI argumentó la caída del sistema de cómputo, elementos de la Policía Federal mantienen una férrea custodia del inmueble. Las puertas del Centro están cerradas. No hay servicio para trámites de pago, tampoco para quejas o información sobre contrataciones.
El policía federal que resguarda la puerta pregunta a los visitantes el trámite que requiere y los usuarios son enviados a las sucursales bancarias para pagar su recibo de consumo y a quienes pretenden reportar fallas los invitan a comunicarse al 071.
Por la puerta de cristal se observa el movimiento del personal administrativo y afuera se exhibe el anuncio oficial sobre el decreto de liquidación y el exhorto a los trabajadores jubilados y pensionados para que cobren en las instituciones bancarias.
En una máquina expendedora de golosinas hay un anuncio de un corporativo de abogados que aconseja a los trabajadores del SME a elegir la liquidación total real conforme al contrato colectivo de trabajo y la ley.
Les sugiere que no acepten la recontratación a cambio de su finiquito porque corren el peligro de que la empresa los despida enseguida y con ello perderán sus derechos y antigüedad ya ganada.
El corporativo ofrece sus servicios de defensa legal sin gastos de por medio, hasta que se termine el juicio.
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