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"¡Eres un traidor!, ¿Por qué te echaste para atrás si iba todo muy bien?", fueron los reclamos de Marco Álvarez quien ingresó la tienda de ropa para caballeros donde Juanito compró el traje que portará este jueves arribe a la Asamblea Legislativa del DF.
El señor le recriminó que haya cambiado de decisión. "Fue por la paz social de Iztapalapa", le respondió Rafael Acosta mientras se colocaba el saco de su traje de mil 900 pesos.
Lejos de la cascada de reclamos que recibiría minutos más tarde en la calle de Gante, en el interior de la tienda, Juanito recordaba sus días como mesero cuando tuvo la oportunidad de conocer a las "misseses" de los concursos de belleza, como fue Lupita Jones.
Mientras se ajustaba el pantalón, el jefe delegacional electo dijo que tuvo que comprar uno nuevo porque de los cinco o seis trajes que tiene "ya no le cierran".
Una última prueba para el saco fue cuando alzó la mano izquierda -porque soy gente de Izquierda, dijo- sobre una carpeta para ensayar lo que será hoy su rendición de protesta como titular de Iztapalapa.
"Me siento muy nervioso porque no se lo que ni lo que se haga allá porque es la primera vez que voy a pedir protesta".
Con saco y pantalón color negro y una corbata rojo oscuro - y en el bolsillo del saco adaptó una corbata como pañuelo- Juanito eligió su atuendo para acudir hoy al recinto legislativo. "Me costó 40 mil pesos", bromeó.
Su asistente pagó y se enfiló a una zapatería hacia la calle de Madero. "vamos por los zapatos de Juanito porque cierran los zapatos para Juanito", dijo para que su equipo, fotógrafos y reporteros apresuraran el paso.
AUMENTAN RECLAMOS
A unas horas de que Juanito anunció que pedirá licencia como jefe delegacional en Iztapalapa su popularidad se mantiene en las calles del Centro Histórico, pero el apoyo de la gente ha disminuido.
En Gante, las personas se le acercaron y tomaron una fotografía con él. Los empleados de restaurantes lo reconocieron, los turistas lo miraron con curiosidad, pero no paso desapercibido. Él se detuvo a cada paso para atender cada personas.
Pero, ahora, las muestras de apoyo incondicional se transformaron en reclamos desde que caminó por Gante.
"El pueblo lo iba a proteger Juanito, nosotros somos el pueblo, no es ni Clara Brugada ni López Obrador, tú eres el elegido, tú debiste haber quedado", le comentó el empleado de una taquería.
Rafael Acosta, serio pero amable, le respondió que "iba a ver violencia, no me interesa el hueso, soy gente del pueblo, iba a ver muertitos, iba a ver violencia".
Los flashes de las cámaras se confundían con los reclamos. María Elena Bazán se le paró enfrente y le afirmó que él era una esperanza ante tanta mentira en la política. "Aquí usted nos está dando la espalda".
El tono del discurso de Juanito se endureció y insistió en que su decisión se debió para que hubiera paz en Iztapalapa. "Salvé a mi pueblo porque la cosa estaba calientita" ya que auguraba que hubiera violencia entre sus simpatizantes y los de Clara Brugada.
Ante el aumento de los reclamos, Rafael Acosta dijo "prefiero que esa señora se quede, pero ustedes vieron la ambición de ella y ustedes la vieron".
A cada personas que le reclamaba, repetía unas palabras "Te la pongo así de fácil es como si tu estuvieras en tu negocio y estuvieras contando tu dinero y llegarán a asaltarte con una pistola, tu le das todo para que no te hagan nada. Así fue".
PIDEN APOYO
Juanito caminó por la calle de Gante, posó con una estatua viviente pintada de plateado, lentes oscuros y casco de minero. El joven le pedía hacer la señal del rock and roll, pero Rafael Acosta sólo levantaba el pulgar en señal de victoria.
Depositó una moneda, la estatua le entregó un papel con la palabra humildad, y aunque por lo general estas efigies vivientes nunca hablan esta vez, el joven dijo: "¡Huy! este cabrón no creo", mientras el aire arrebató de las manos de Juanito el trozo de papel.
Después la estatua le dijo: "Oye. Juanito tú que tienes la vara alta con Marcelo, ayúdanos para que nuestro arte sea reconocido, porque nos quieren quitar".
A lo que Juanito respondió: "Nada más deja que Marcelo regrese de viaje y yo hablo con él".
Metros más adelante, un cubano se acercó a Juanito para felicitarlo y le dijo: "acuérdate de mí para que cuando seas presidente, me hagas mexicano".
Ya por la calle de Madero, Rafael Acosta detuvo su paso para atender una entrevista vía telefónica.
Ahí, casi a la altura de la Torre Latinoamericana, las personas se le acercaban y se tomaban fotos y más fotos.
Una mujer detuvo su paso y le llamó la atención la banda tricolor en la frente. "¿Ese es Juanito, el de la tele?". Sí, es él. Se acercó, lo saludó y se se retrató con él.
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