Dos campesinos que viajaban a bordo de una camioneta fueron detenidos para su revisión en un retén militar, instalado sobre la autopista Cuernavaca-Acapulco, y tras resistirse fueron detenidos y trasladados a un paraje cercano donde uno de los agricultores rodó por el pasto para escapar de los militares en tanto que el segundo fue ejecutado de un disparo en la cabeza.
En la carpeta de investigación SC/01/77513/09 consta la declaración de Cristian Sánchez Álvarez, quien cita que tras rodar por el césped logró ponerse a salvo y llamar por teléfono a otro de sus hermanos para denunciar el hecho y acudir al lugar del asesinato.
Al llegar al sitio encontraron el cadáver de su hermano Osvaldo con un balazo en la cabeza y a su lado un cartucho calibre 762 RP, cuyo calibre es de uso exclusivo del Ejército.
El reporte oficial cita que los hermanos Cristian y Osvaldo viajaban en una camioneta procedentes del poblado de Tilzapotla, al sur del estado, cuando se toparon con una retén militar en el poblado de Alpuyeca. Los soldados les marcaron el alto para someterlos a una revisión pero presuntamente los jóvenes se opusieron por lo que fueron amagados y despojados de sus pertenencias por los militares.
Luego los trasladaron hasta el primer retorno de la autopista, los acostaron sobre el suelo pero Cristian rodó cuesta abajo y logró escapar de sus captores. Dice que mientras rodaba escuchó un balazo.
La Policía Ministerial acudió al lugar de los hechos y levantó el cadáver alrededor de las 23:15 horas del domingo y aunque el número de la carpeta de investigación fue divulgada, la Procuraduría General de Justicia se reservó los datos de la investigación.
En julio pasado la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos (CIDHM) denunció que elementos de la 24 zona militar allanaron, torturaron y amenazaron a una familia en el municipio de Jiutepec, al oriente del estado.
Los hechos ocurrieron el 24 de julio pasado entre las 12:30 y 02:00 horas en el domicilio ubicado en la calle Obradores Número 45, colonia Ampliación Vicente Guerrero.
Lucia Gómez Adame, de 57 años de edad, declaró que alrededor de 15 soldados, cubiertos del rostro con pasamontañas negros, rompieron la puerta de su casa para detener a dos de sus hijos y su cuñado que en ese momento miraban la televisión.
"Un soldado golpeó a mi hijo menor y lo taparon de la cabeza, le echaron agua con una jarra y no podía respirar y le preguntaba que dónde vendían las armas y las drogas. Uno de ellos le dijo que ya se lo había cargado la fregada", contó Lucia.