En entrevista, Gerardo Cervantes Grimaldo, de 33 años, aseguró que la decisión de su padre fue un intento por salvar la vida de todos los que ahí se encontraban, arriesgando su propia integridad física e incluso el bienestar de su familia.
"A mi papá no le gustó que le arrebataran de esa forma la vida al oficial y, bueno, él tuvo que actuar así, como lo hizo para salvar a las demás personas, evitar más disparos, que se perdieran más vidas", opinó Cervantes Grimaldo.
Pese a este acto, que las autoridades han calificado como de "heroísmo", Gerardo no oculta el dolor que ahora lo embarga a él, a sus cuatro hermanos y a su madre, por la pérdida de uno de los pilares fundamentales de su familia, según señaló el hijo del civil fallecido
"La decisión que mi padre tomó en esa situación es responsabilidad de él, seguramente quiso salvar la vida de los demás pasajeros y creo que lo logró, pero perdiendo su propia vida, y, finalmente, nos dejó un dolor muy fuerte a toda la familia", externó.
Incluso, al ver las imágenes de lo que sucedió por la televisión, Gerardo admite que en un momento sintió rencor contra su padre por no haber pensado en su propia familia, pero afirmó que ese pensamiento es sobrepasado por el reconocimiento a la acción "heroica" que realizó.
También hizo un análisis del motivo por el cual los otros pasajeros no ayudaron a su padre, y afirmó que no se trató de "cobardía" , sino que cada persona piensa distinto ante situaciones de ese tipo.
"En el video y en las fotos donde mi papá forcejea con la persona que trae el arma ninguna persona lo auxilia, pero lo que pasa es que no todos pensamos igual, creo que los que no participaron para ayudar a mi padre fue porque pensaron en su familia", subrayó.
Gerardo dijo que no guarda "rencor" contra del homicida de su padre, identificado como Luis Felipe Hernández Castillo, y sólo pide a las autoridades que "hagan justicia", pues consideró que alguien con ese grado de violencia debe estar en prisión.
"Lo que me preocupa es que atente contra las demás personas, que esté un poco mal de la cabeza, no se arrepiente de lo que hizo, yo espero que esta persona esté tras las rejas, no conviene a nadie que alguien así esté libre" .
Por otro lado, aclaró que Esteban Cervantes, de 54 años, no se dedicaba precisamente a la albañilería, sino que se dedicaba a la instalación de techos térmicos, actividad por la que ganaba en promedio unos siete mil pesos mensuales.
Afirmó que es necesario el apoyo económico del gobierno capitalino, pues su madre era la que dependía del hoy occiso
"Quisiera ver con el gobierno local que cumpla lo que dijo, y que se ayude a mi madre, que le den alguna indemnización, algo que le puedan dar, porque ella ya se quedó sola, ella no trabaja, es ama de casa", añadió.
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