Carolina Herrera, sin duda una marca de lujo, ofreció variedad a precios módicos en su colección de primavera, el lunes en la Semana de la Moda de Nueva York.
A ritmo de música latina la diseñadora venezolana mostró prendas transportadoras con exóticas cuerdas y detalles en rafia.
La colección incluyó telas texturizadas en una paleta de tonos naturales que fueron desde marrón rojizo hasta marfil claro. Su ocasional uso de ámbar, rosa y caramelo combinaba con la ``luz menguante del final de un día de verano``, dijo Herrera en sus apuntes.
La creadora encontró inspiración principalmente en las canastas, explicó, lo que se tradujo bien en un traje sin tirantes con corpiño tejido y un vestido de organza color cuarzo que lucía como un tablero de ajedrez.
Pantalones cortos completamente bordados, combinados con una delicada camisa de flores, dieron un efecto de piel de culebra y Herrera usó el mismo bordado en un vestido de algodón con un gran lazo en la espalda.
Una chaqueta bordada de organza color marfil y un pantalón corto en rafia del mismo tono podrían ser el nuevo traje diurno de dos piezas en Manhattan.
Las compradoras, aun las clientas de Herrera, ``ansían cosas que luzcan hechas a mano``, dijo el estilista Robert Verdi mientras entraba al show en Nueva York.
``La gente quiere sentirse refinada, viajada y exótica, aun cuando no vaya para ninguna parte``, añadió. ``Pueden llegar allá a través de la moda``.
cvtp