Ubicado en Acapulco, este inmueble alberga el estudio de Diego Rivera e incluye cinco murales realizados por el artista en honor de su gran amiga y musa "Lola" Olmedo. La Casa de los Vientos tiene un valor de 6 millones de dólares y actualmente se oferta a través del website de Aviso Oportuno.
Sin duda alguna, Acapulco es uno de los principales destinos turísticos del país y no sólo por sus espectaculares paisajes naturales o su inigualable vida nocturna; además, este puerto ofrece a sus habitantes y paseantes un importante atractivo cultural.
Es así como destaca la "Casa de los Vientos" o Exekatlkalli, construida en 1940 y que fuera el lugar de descanso de Dolores Olmedo Patiño hasta 2002, año de su fallecimiento. Posteriormente, fue utilizada como casa de verano de sus descendientes.
"Cuando Diego Rivera volvió a México, proveniente de Rusia, se instaló en esta propiedad invitado por su gran amiga, con la intención de recuperarse de una grave enfermedad que sufrió. Entonces "Lola" Olmedo mandó construir expresamente dicho estudio.
Es ahí donde experimentó un destacado periodo creativo que lo llevó a pintar cinco impresionantes murales", explica Heidi Wosak, corredora de bienes raíces, responsable de la comercialización de dicha propiedad, a través de la firma Century 21 Sun & Sand.
Desde afuera, se puede apreciar el mural Exekatlkalli. Se trata de una esculto-puntura en relieve donde aparecen materializadas las deidades de la cultura Azteca, Quetzalcótl y Tláloc; el mural del techo es un mosaico mixto con tezontle y piedras policromáticas de diversas texturas.
Además, destacan los motivos acuáticos, prehispánicos y las cartas de amor; en total, suman cerca de 235 metros cuadrados. Vale la pena destacar que estas fueron las últimas piezas que Rivera realizó antes de morir.
Este acervo artístico está protegido por el Instituto Nacional de Bellas Artes, debido a que es considerado patrimonio cultural de la nación.
Sólo una descripción
La casa-estudio de Dolores Olmedo está ubicada en el histórico cerro de la Pinzona y cuenta con 3 mil metros; ofrece una imponente vista hacia la Bahía de Acapulco por un lado y, por el otro, hacia la tradicional Quebrada. Además, permite apreciar el Océano Pacífico.
La construcción incluye piscina, jardines, espacios abiertos, extensas áreas verdes con flora de la región y terrazas.
"Esta es una oportunidad única para coleccionistas y personas aficionadas al arte. Por la naturaleza misma de la casa, lo ideal es que sea adquirida por alguien que sepa realmente el valor de lo que está comprando y tenga el gusto y la posibilidad de darle mantenimiento, preservándola para la historia", agregó la entrevistada.
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