Un defecto en el casco provocado por altas temperaturas pudo haber sido la causa del fracaso la víspera del ensayo del misil balístico ruso Bulavá, informaron hoy fuentes de la industria rusa de Defensa.
De haberse producido, el defecto pudo haber modificado la trayectoria del vuelo del cohete y los sistemas automáticos de seguridad activaron el mecanismo de autodestrucción, dijo a la agencia Interfax un representante de la industria militar en condiciones de anonimato.
El lanzamiento fallido del Bulavá fue efectuado el jueves por el submarino nuclear "Dmitri Donskói" en posición de inmersión desde las aguas del de Marzo Blanco, informó el Ministerio ruso de Defensa.
Según el programa de la prueba, el misil, que se autodestruyó en la parte inicial de su vuelo, debía alcanzar un blanco que situado en el otro extremo del país, en el polígono militar de Kurá, en la península de Kamchatka, en el Pacífico.
El de ayer fue el sexto ensayo fallido de un Bulavá, misil destinado a los submarinos nucleares rusos de última generación, que según los planes iniciales del Ministerio de Defensa debía ser puesto en servicio este año.
El misil R30 3M30 Bulavá-30 (SS-NX-30, según la clasificación de la OTAN, y RSM-56 en los tratados internacionales) es una versión naval del misil balístico intercontinental con emplazamiento en tierra Tópol.
Rusia confía en que los Tópol y los Bulavá le permitan mantener la paridad nuclear con EEUU por lo menos durante los próximos cincuenta años.
Los militares rusos sostienen que esos misiles son capaces de burlar todos los sistemas de defensa hasta ahora conocidos, incluido el polémico escudo antimisiles que el Pentágono planea desplegar en Europa del Este pese a las protestas de Moscú.
ijp