El Bloque Popular, que agrupa a 30 organizaciones de izquierda, arreció el jueves sus protestas para exigir en las calles el retorno del depuesto presidente Manuel Zelaya, mientras el mandatario designado Roberto Micheletti anunció su disposición de dimitir por la paz de Honduras.
''En las calles es donde el pueblo refleja su malestar y su repudio al gobierno de facto'', dijo el coordinador del Bloque Popular, Juan Barahona.
Los protestantes se situaron en El Durazno, al norte de Tegucigalpa, donde cerraron el paso hacia la región atlántica del país. Los manifestantes demandan el regreso de Zelaya desde que éste fue derrocado y enviado al exilio en Costa Rica el 28 de junio.
Sus dirigentes repetían incesantemente por altavoces a sus seguidores a no provocar a los policías y soldados que los observaban a la distancia.
Micheletti dijo el miércoles que está dispuesto a renunciar al cargo si Zelaya no retorna al país.
''La decisión es para que haya paz y tranquilidad, sin retorno, que conste, de Zelaya'', subrayó.
El Bloque Popular está integrado por maestros, estudiantes, obreros y campesinos.
''Protestamos en toda localidad donde existen condiciones para hacerlo... y las manifestaciones continuarán este jueves y viernes en puntos estratégicos de Tegucigalpa y otras ciudades del territorio nacional hasta que logremos nuestro propósito'', dijo el dirigente Israel Salinas.
El líder campesino Rafael Alegría, dijo a las autoridades: ''verifiquen, aquí no hay ni un machete, ni pistola o fusil. Esta es una marcha pacífica'', en alusión a que Micheletti advirtió el miércoles que los afiliados del Bloque Popular se estarían armando para causar el disturbios en Honduras.
Desde Guatemala, Zelaya hizo el martes un llamado a los hondureños a la ''insurrección'' para sacar del poder a ''los golpistas'' que lo derrocaron.
El Congreso designó a Micheletti para desempeñarse en la presidencia por los seis meses que le faltaron a Zelaya, hasta el 27 de enero.
La actividad de los manifestantes mermó en los últimos tres días, luego que miles de maestros retornaron el lunes a las aulas para instruir a 2.3 millones de estudiantes.
La fiscalía ha advertido que la policía arrestará y juzgará, con las garantías legales del caso, a Zelaya en cuanto arribe a Honduras por cuatro cargos: traición a la patria, atentar contra la forma del gobierno democrático, abusar de su autoridad y usurpar funciones públicas.
Entretanto, el sábado se reanudará en San José el diálogo auspiciado por el presidente costarricense Oscar Arias y los representantes de Zelaya y Micheletti en un esfuerzo por buscar una salida a la crisis en Honduras.
isv