Los espigones que el empresario Fernando García Zalvidea construyó sin autorización de impacto ambiental en los frentes de playa de sus hoteles, Gran Caribe Real y The Royal, en la Zona Hotelera de Cancún, fueron clausurados ayer por la Dirección General de Impacto y Zona Federal de la Profepa.
Ya hace un año la dependencia federal, a través de su delegación en Quintana Roo, procedió en forma similar para clausurar lo que apenas constituía el inicio de la construcción de los macizos de roca y el relleno de la playa.
Aquellas obras no fueron sometidas al Procedimiento de Evaluación del Impacto Ambiental (PEIA), competencia de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
A decir del empresario, un artículo de la ley les permitía saltarse ese paso ante una emergencia que, en aquella época, consistía en la pérdida de playas y los daños estructurales a los inmuebles de su propiedad, ante el embate del oleaje.
La delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), argumentó que la Semarnat le indicó al particular que debía presentar el estudio de impacto ambiental, lo cual fue ignorado, por lo que en mayo de 2008 se inició un procedimiento administrativo, se clausuraron las obras y actividades, y se ordenó el retiro de las estructuras.
Durante el proceso legal, el propietario de ambos hoteles obtuvo una suspensión provisional concedida por el Juzgado Segundo de Distrito, con sede en esta ciudad, y el asunto quedó estancado.
La dependencia incluso denunció al empresario ante la Procuraduría General de la República (PGR), por negarse a remover sus espigones de roca. Aquello se encuentra igualmente entrampado y las estructuras, en su lugar.
En días pasados el caso fue atraído por oficinas centrales y, en esta ocasión, fue la Dirección de Impacto y Zona Federal la que realizó la tarde de ayer, dos visitas de inspección, que dieron como resultado la colocación de sellos de clausura en los espigones instalados perpendicularmente a la línea de costa, para crear playa.
La medida no afecta la operación del centro de hospedaje, que puede seguir brindando sus servicios a los vacacionistas, indicó Raziel Villegas, director de Impacto y Zona Federal, quien aclaró que el procedimiento administrativo resultante, es diferente al que comenzó la delegación, hace un año.
"Es un acto diferente desde el punto de vista de que cuando entró la delegación, la situación era distinta; se había comenzado a construir el espigón, todavía no habían terminado, incluso habían trabajadores y hubo detenidos; hoy día, ya están los espigones, ya hay una actividad que es de recuperación de playa, se está generando una caleta, ya ambientalmente es distinto.
"En virtud de ello entramos como una autoridad diferente a la de la delegación, con una competencia distinta dentro del Reglamento Interior de la Semarnat y estamos llevando a cabo nuestras actuaciones. No tienen autorización para llevar a cabo estas obras ni estas actividades", dijo.
Al respecto, García Zalvidea, calificó como "desafortunadas" las clausuras aplicadas por la Profepa, dado el momento que atraviesa Quintana Roo, luego del impacto económico que causó el desplome en la llegada de turistas y el golpe a la imagen del destino, ambos factores, derivados del brote de influenza humana que aquejó a México hace dos meses.
"Es muy desafortunado esto que están haciendo ahora que le ha ido tan mal al turismo. Estamos batallando tanto para recuperar a los turistas y pues...", expresó.
El hotelero, quien se encontraba fuera de la ciudad al momento de las visitas de inspección, añadió que retirarán los espigones cuando se acerque el inicio de la restauración de playas, tal y como lo indicó el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Rafael Elvira, en diciembre pasado.
grg