La Iglesia católica no favorecerá a ningún partido político, pero orientará a la feligresía para que determine si los candidatos cumplen con sus expectativas sociales, aseguró el cardenal Norberto Rivera Carrera.
En una visita pastoral a Iztapalapa, que enfrenta un conflicto electoral entre las candidatas a jefas delegaciones perredistas Clara Brugada y Silvia Oliva, recordó a los párracos y fieles que la misión de la iglesia no se encuentra en el terreno político.
Dijo que su labor es orientar sobre las cualidades y capacidades de los candidatos que aspiran a un cargo público.
De acuerdo a información que difunde el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (Siame), el también arzobispo primado de México, indicó que la iglesia no favorecerá a candidato o partido.
Sin embargo, dijo, aportará “los elementos generales en la orientación sobre si se tienen las cualidades o las capacidades necesarias para saber si aquel en quien depositamos nuestra confianza puede cumplir”.
Esta contienda electoral --calificada por los asistentes como “inquietante” y “dolorosa” en Iztapalapa--, Rivera Carrera rechazó que los sacerdotes se erijan como líderes sociales ya que si misión es evangelizadora.
“Otros son los líderes políticos; nosotros no seremos esos líderes, pero sí debemos orientar a la gente a que puede y debe exigir lo que se les prometió”, expuso.
En el encuentro con presbiterios y equipos pastorales de la VII Vicaría Episcopal “San Pablo Apóstol”, explicó que en la democracia no sólo se exige votar y elegir a los representantes sociales sino apoyar el crecimiento de una democracia participativa
Según la información de Siame, “esta es la segunda ocasión que en el marco de la clausura de la Visita Pastoral por las diferentes vicarías de la ciudad de México, los fieles solicitan al Cardenal Norberto Rivera su instrucción sobre la vida política en el país”.
Los ministro de culto de esta zona pastoral denunciaron que en Iztapalapa se requieren programas de acción para revertir procesos como el secularismo, pérdida de identidad y adicciones sociales que laceran a la feligresía.
Criticaron que en esta demarcación persista la delincuencia, alcoholismo, drogadicción, la violencia familiar, la marginación de la mujer, madres solteras y divorciados, comercio ambulantem ancianos abandonados, culto a la muerte, pandillerismo, pobreza y desempleo.
vrs