La candidatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, que obtuvo hoy esta institución, surgió de un grupo de exiliados y descendientes suyos en este país, reveló hoy el embajador español en México, Carmelo Angulo.
"La idea me la trajo a la Embajada un grupo de exiliados, particularmente quiero recordar el nombre de Jaime Ruiz Baena, un conocido editor relacionado con el exilio", agregó el diplomático, que la presentó a la Fundación que otorga el premio.
El galardón que obtuvo hoy la principal casa de estudios de México llegó tras imponerse al diario The New York Times en la última ronda de votaciones y después de haber recibido el aval de un millar de personas e instituciones "de todo el planeta", explicó el embajador en una rueda de prensa junto al rector de la UNAM, José Narro.
"También ha sido una figura esencial Antonio Suárez, un distinguido empresario hispano-mexicano. Es el único miembro del Patronato (de la Fundación de Patronato que otorga el Premio Príncipe de Asturias) que vive y reside en México desde hace muchos años", agregó.
Por su parte, el rector de la UNAM destacó que el Premio Príncipe de Asturias 2009 reconocía implícitamente una serie de valores de los que se beneficiaron durante décadas los exiliados españoles en este país, como el de "la solidaridad cuando más se requiere".
"Se puede y se debe mencionar que en este premio están presentes muchos de los científicos, profesionales y humanistas, de los grandes artistas, pensadores e intelectuales que llegaron a México hace 70 años, desde los más modestos hasta los más encumbrados", recordó Narro.
José Narro mencionó que la UNAM fue una más de varias instituciones mexicanas que abrieron sus espacios a "personajes (destacados) y gente sencilla" a quienes les permitió encontrar una "forma digna de vivir y de desarrollarse".
También fue plataforma para la defensa de la libertad en sus distintas modalidades, de opinión, investigación, cátedra, la pluralidad, la tolerancia y el diálogo, elementos todos ellos fundamentales en la UNAM.
La mayor universidad de América Latina contribuyó también a que varios cientos de los 22.000 refugiados españoles llegados a México "encontraran aquí una nueva patria", enfatizó el rector.
"Ésta es una institución de México, de mexicanos, y de quienes se han querido incorporar con nosotros de otras latitudes. Esta es una institución que se puede sentir genuinamente orgullosa de ese pasado y de ese presente, pero también del compromiso hacia adelante", destacó Narro.
"Eso también está presente en este premio, en este reconocimiento y en la necesidad que tenemos de retomar sistemáticamente esos valores esenciales", subrayó.
Lejos de atribuirle a los actuales responsables de la universidad mexicana la mayor parte del mérito, Narro recalcó que este logro es el resultado de la labor de generaciones de hombres y mujeres.
"Nos toca a algunos el día de hoy cosechar un reconocimiento de enorme valía, de gran trascendencia. Lo estamos haciendo recogiendo el trabajo, lo sembrado a lo largo de muchas décadas, de varios siglos", añadió.
El rector puso como ejemplo de lo anterior al asturiano José Gaos (1900-1969), así como a dos filósofos de origen español vinculados con el exilio, el catalán Ramón Xirau y el andaluz Adolfo Sánchez Vázquez, profesor emérito de la institución universitaria.
"Lo que estamos sembrando es mucho trabajo, mucho compromiso, mucha dedicación", concluyó Narro.
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