Las mujeres son las grandes marginadas en la carrera por conseguir un escaño en el Parlamento del Líbano que se llevará a cabo el próximo domingo, ya que sólo compiten 12 entre unos 800 candidatos.
"Vivimos en un sistema obsoleto donde las elecciones se desarrollan igual que hace 60 años", se lamenta a Efe la presidenta de la Liga de las Mujeres Trabajadoras y de las Familias del Líbano, Ikbal Dugham, al describir la situación.
El Parlamento libanés tiene 128 escaños, de los cuales 64 se adjudican a diputados cristianos y 64 a musulmanes.
Los legisladores son elegidos siguiendo una cuota por comunidad religiosa ya que el Líbano está regido por un sistema confesional que comprende la repartición de los principales puestos del Estado.
Pero si para las diferencias religiosas hay una solución salomónica, la batalla de los sexos aún sigue latente.
"En un régimen confesional como el nuestro, ningún gran papel se le asigna a la mujer", afirma Dugham.
Según la activista, las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer han pedido que se asigne una cuota parecida a la distribución por religiones, "pero hasta ahora nadie lo respeta".
La propuesta de cuotas fue respaldada por la Comisión Nacional sobre la Reforma de la Ley Electoral, presidida por el ex ministro Fuad Butros y que preveía que cada lista partidaria incluyera por lo menos 30 por ciento de candidatas.
La iniciativa no fue aprobada por el Parlamento y la voluntad de los partidos políticos parece estar en esa sintonía.
La socióloga Yunan Ogarit cree que la mujer en el Líbano es "discriminada y continua cometiéndose injusticia hacia ella".
"Supuestamente, el Líbano está a la cabeza de la democracia del mundo árabe, pero en lo que respecta al papel de la mujer en el ámbito político, esta detrás de todos ellos", declara Ogarit a Efe.
La socióloga considera que en otros países de la región las mujeres están mejor representadas en el Parlamento. Recientemente, en Kuwait, con unas costumbres mucho más conservadoras que en el Líbano, cuatro mujeres se convirtieron por primera vez en diputadas.
Según Ogarit, la discriminación política de la mujer en el Líbano se debe a que el país atraviesa un "periodo transitorio y el cambio podrá ser efectivo más tarde".
"El Líbano -añade- vive una gran ruptura a causa de las dos grandes fuerzas políticas dominantes (las alianzas 14 de Marzo y 8 de Marzo), por ello no es el momento de reivindicar ahora la aplicación de los derechos del hombre".
Lo que le interesa ahora al país, insiste, "es el voto y ganar, y se considera que se necesita un hombre y no una mujer para esa clase de batalla".
Recuerda que las candidatas que tienen posibilidad de ser electas lo son por "herencia política, porque son la mujer, la hermana y la hija de algún líder `mártir` o en vida".
Es el caso de Nadia Tueni, hija del ex diputado y periodista Gebran Tueni, que fue asesinado en diciembre de 2005 durante una ola de actos terroristas contra personalidades antisirias.
También es el de Gilberte Zwein, heredera de un notable de la región de mayoría cristiana de Kesrouan, cuyo abuelo fue miembro del primer Parlamento en el Líbano en 1943, cuando el país obtuvo su independencia de Francia.
Y lo mismo le pasa a Bahia Hariri, hermana del ex primer ministro asesinado Rafic Hariri.
Para Ogarit, "las mujeres también son culpables de esta situación, porque no se han movilizado lo suficiente como lo hicieron en la (elección) precedente, cuando muchas de ellas hicieron campaña y, aunque no ganaron, su acción fue estupenda".
"La división política actual no deja que las mujeres formen una fuerza colectiva. Pero estas tienen que responsabilizarse y no sentirse siempre como víctimas", insiste la socióloga.
También piensa igual Carmen Abu Jaoude, militante de los derechos del hombre y periodista independiente.
"Las mujeres no tienen lugar entre los dos grupos políticos en una sociedad misógina. Para poder entrar en ellos hay que ser heredera o descendiente de un político", afirma Jaoude.
Para la activista, en la campaña electoral que culminará con los comicios del domingo ha primado el dinero sobre las ideas, pero aún así, acudirá el domingo a la cita con la urnas.
"Votaré porque me considero ciudadana, pero mi voto será de sanción porque será en blanco. Solo quiero decir existo", asevera.
ijp