La economía mundial ha evitado una
"catástrofe absoluta" y los países industrializados podrían registrar algún
crecimiento este año, dijo el lunes el economista Paul Krugman, ganador del
premio Nobel.
"No me sorprendería que el comercio
internacional se estabilizara, que la producción industrial mundial se
estabilizara y comenzara a crecer en dos meses", dijo Krugman en un seminario.
"No me sorprendería ver un crecimiento del
PIB (Producto Interno Bruto) plano a positivo en Estados Unidos, y quizá
incluso en Europa, en el segundo semestre del año", sostuvo.
El profesor de la Universidad de Princeton
y columnista del New York Times dijo que teme un declive de una década de
duración como el que sufrió Japón en la década de 1990.
El académico ha criticado el plan de
rescate de la administración estadounidense para convencer a los inversores de
que ayuden a que los bancos se desprendan de activos tóxicos por un billón de
dólares, por considerarlo una compra subsidiada de activos impagos.
Hablando en Emiratos Árabes Unidos, el
tercer mayor exportador de petróleo del mundo, Krugman dijo que la solución
japonesa, del crecimiento liderado por las exportaciones, no funcionaría porque
el declive ha sido global.
"En algún sentido podremos haber
pasado lo peor pero existe una gran diferencia entre estabilizar, y retomar el
terreno perdido", dijo. "Hemos evitado la catástrofe absoluta, pero
¿cómo logramos una recuperación real?".
"No podemos exportar todos para
recuperarnos. No existe otro planeta con el que se pueda comerciar. Por eso, el
camino que tomó Japón no está disponible para todos nosotros", sostuvo
Krugman.
La recuperación global podría darse a
través de un aumento de la inversión de parte de las grandes corporaciones, el
surgimiento de alguna innovación tecnológica mayor que iguale la revolución
tecnológica de la década de 1990, o iniciativas del Gobierno sobre el cambio
climático, agregó.
"La legislación que establecerá un
sistema para limitar las emisiones de los gases del efecto invernadero está
avanzando", dijo, en referencia al Congreso de Estados Unidos.
"Cuando los europeos probablemente sigan ese
camino, y los japoneses también, y empiecen las negociaciones con los países en
desarrollo para incorporarlos al sistema, eso ofrecerá enormes incentivos para
que las empresas empiecen a invertir y se preparen para el nuevo régimen sobre
emisiones (...) pero eso es una esperanza, no una certeza", concluyó.