Diversos estudios elaborados por la firma consultora Deloitte muestran que la mayoría de las empresas no están preparados todavía para una epidemia moderada de influenza.
A decir de la firma consultora, una posible pandemia de influenza tendría efectos no sólo sobre la salud, si no también en la continuidad de los negocios, debido a los riesgos de enfermedad en mandos directivos, potencial inhabilitación en las cadenas de suministro, reducción de las fuentes de trabajo, y una disminución en la capacidad de las empresas para cumplir con sus obligaciones.
A diferencia de una crisis tradicional como puede ser un terremoto, una pandemia tiene una duración indefinida y, por lo tanto, hay mayor incertidumbre sobre el alcance y costos que pueda tener, de manera tal que el desafío de las empresas es el de asegurar cumplir eficientemente con sus objetivos, sin importar qué tan adverso sea el escenario, según Delloite.
Si es tan dañina como sugieren muchos expertos en salud pública, será imperativo para todos los componentes de la sociedad hagan lo posible para estar preparados, y los negocios no son la excepción, de acuerdo con Delloite.
Ante la magnitud de este reto, las compañías deben tomar conciencia de que la amenaza de una pandemia es real y va más allá de las fronteras, por lo que los planes de crisis tradicionales -elaborados bajo la premisa de que se enfrentan eventos de una sola vez, en una sola localidad y son de corta duración-, no van a funcionar en una situación de pandemia, la cual puede durar muchos meses.
Las compañías deben integrar un grupo de trabajo interfuncional para desarrollar un plan específico para la pandemia de influenza, que incluya liderazgo y toma de decisiones; educación; sociedades públicas y privadas, comunicación, tecnología de información, recursos humanos, políticas y procedimientos, de acuerdo con Delloite.
mdz